Política industrial e izquierda

El estancamiento de la economía mexicana plantea la necesidad de una agenda de política económica. La construcción de una propuesta por parte de la izquierda partidista es imprescindible para el logro de una sociedad más igualitaria.

Productividad, productividad, productividad. Hasta hace pocos meses la palabra no aparecía de forma común en los principales diarios del país y mucho menos era objeto de debate en la discusión pública en México. La causa inmediata por la que el término entró a la agenda de discusión es la recesión por la que atravesó la economía el año pasado, pero la causa real es el estancamiento de la economía mexicana desde hace tres décadas. Desde los años ochenta, la economía mexicana ha sido incapaz de crecer de forma acelerada y sostenida.

En ese escenario, cabría esperar que una agenda de política económica enfocada en relanzar el crecimiento de la economía mexicana fuese uno de los elementos más importantes dentro de los programas de los distintos partidos políticos. Sin embargo, en el caso de los partidos de izquierda, estos carecen en la actualidad de dicha agenda, no se diga ya de una agenda cuyos argumentos técnicos estén bien cimentados. Esto lleva a que la izquierda sea usualmente una fuerza reactiva a las propuestas de otros en las discusiones económicas (una excepción reciente es el tema del salario mínimo) o a que su agenda incluya algunos temas sólo porque usualmente son temas asociados a la izquierda y no porque haya una propuesta sólida detrás.

Uno de esos temas es la política industrial. Infaltablemente en los programas económicos de la izquierda se encuentra la idea de recuperar a la política industrial como herramienta para impulsar el desarrollo de la economía mexicana. A continuación, usualmente le sigue que dicha política descansará en un crecimiento de los créditos otorgados por la banca de desarrollo y otras instituciones de fomento, a la par de incentivar la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías. Si la cuestión es estatal, si acaso se incluye la idea de desarrollar un parque industrial en alguna de las regiones del estado en cuestión.

Retrocedamos dos pasos: ¿Qué es la política industrial? La política industrial es aquella serie de políticas que buscan desarrollar un sector o industria en particular esperando que produzca beneficios netos para la economía de la región o país en cuestión. Muchas veces se trata de sectores que no se han desarrollado porque requieren de una inversión inicial alta y no hay un agente privado dispuesto a realizarla, o de sectores que requieren otra serie simultánea de inversiones en otros sectores para desarrollarse, pero en los que una vez que se realiza dicha inversión o serie de inversiones, la actividad se vuelve sumamente rentable. Este tipo de actividades usualmente presentan rendimientos crecientes a escala, es decir, que un incremento en los insumos empleados produce un incremento de mayor proporción en el producto. Así pues, se trata de una serie de políticas que tiene como objetivo transformar la estructura productiva de la economía.

¿Por qué debe de interesarle a la izquierda este tipo de políticas? Porque en tanto que uno de los objetivos de la izquierda es lograr una sociedad más igualitaria y en donde la pobreza haya sido dejada atrás, es necesario que la estructura de la economía pueda generar las condiciones materiales que den sustento a dicha sociedad. La política industrial puede ayudar a que la estructura de la economía se concentre en sectores de rendimientos crecientes a escala, lo que permitiría alcanzar un mayor nivel de ingreso y empleo. De igual forma la política industrial es capaz de eliminar la desigualdad en el acceso a la tecnología de punta, lo que implica alcanzar mayores niveles de productividad en el agregado y que los productores individuales tengan niveles de productividad similares, permitiéndoles, en principio, ser capaces de alcanzar o negociar mayores ingresos.

Un buen comienzo para que la izquierda mexicana comience a profundizar en su idea de una política industrial para México podrían ser los siguientes puntos:

  • Toda la información sobre la política industrial debe ser pública: Uno de los problemas que usualmente se mencionan al hablar sobre política industrial es la susceptibilidad que existe para que se preste a la corrupción. Con el fin de disminuir ese riesgo, es imprescindible que toda la información concerniente esté a disponibilidad del público, con el fin de ser lo más transparente posible. De igual forma, es necesario incrementar las capacidades de fiscalización y sanción de la Auditoria Superior de la Federación (aunque eso es deseable con o sin política industrial).
  • Banca de desarrollo de primer piso: Hacer que la banca de desarrollo vuelva a ser banca de primer piso (es decir, que otorgue directamente créditos a quien los solicite) permitiría que ésta diera un mejor seguimiento de los financiamientos, además de darle una mejor capacidad para discernir entre posibles prestatarios. Esto requeriría una fuerte inversión en capital humano en las actuales instituciones, con el fin de mejorar su capacidad de seguimiento de los proyectos de inversión así como de selección de clientes.
  • Invertir en el análisis estructural de la economía mexicana: Es imprescindible que la Secretaría encargada de operar la política industrial sea capaz de obtener información detallada sobre la estructura económica, pues esto permitiría maximizar el impacto de los financiamientos e inversiones. Dicha información debe ser pública.
  • Adopción de tecnologías ya existentes: Una de las formas más “sencillas” de lograr incrementar la productividad en la economía mexicana es facilitando a los productores medianos el acceso a tecnologías que les permitan reducir sus costos. Esto se podría hacer generando créditos dentro de la banca de desarrollo enfocados en la compra de equipo de punta, acompañados de sesiones de capacitación en el manejo del mismo.
  • Inversión en programas de investigación aplicada dentro de las universidades públicas: No sólo es necesario invertir en ciencia básica, sino que también es necesario en el desarrollo de centros enfocados en la investigación aplicada a procesos productivos. Incluso, en caso de venderse al sector privado, los productos de estos centros pueden ser una fuente de ingreso para las propias universidades.
  • Utilizar a la política industrial como herramienta para disminuir la desigualdad regional: Los criterios de ubicación de los proyectos industriales a desarrollar deben de incluir el grado de marginación de las zonas candidatas, priorizando a las más pobres. En caso de requerir inversiones de infraestructura complementarias, debe considerarse su realización; pues es posible que una vez realizadas éstas, se detone el desarrollo de otras actividades económicas, redundando en un mayor impacto positivo.

Estos son tan sólo algunos puntos que podrían ayudar a la izquierda partidista a construir una propuesta de política industrial. Quizá el gran ausente es decir qué sectores específicos es necesario desarrollar en la economía mexicana, pero eso requiere un análisis mucho más detallado del que puede hacerse en un blog.

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