Algunas notas sobre la “Ley de productividad”

La semana pasada se presentó ante el congreso la Ley para Impulsar el Crecimiento Sostenido de la Productividad y la Competitividad de la Economía Nacional. En esta entrada Luis Monroy Gómez Franco nos comenta de qué va dicha ley.

La semana pasada se presentó ante la Cámara de Diputados la “Ley para Impulsar el Crecimiento Sostenido de la Productividad y la Competitividad de la Economía Nacional” que por su nombre en los medios fue abreviada como “La Ley de Productividad”. Un mejor nombre para dicha ley es “Ley de Política Industrial”, pues su principal objetivo es sentar los objetivos generales y el marco institucional básico en el que se operará la política industrial. Este simple hecho supone una ruptura con la concepción que desde los noventa prevaleció dentro del gobierno respecto a la política industrial, que se resumía en el dicho: la mejor política industrial es aquella que no existe (aunque, como señalan Moreno Brid (2013) y De María y Campos et al (2013) siempre ha existido, aunque en pequeña escala, política industrial).

Ya en otro espacio hablé sobre por qué la izquierda debe de incorporar a la política industrial dentro de su agenda de políticas públicas y los objetivos y las características que debería de tener este tipo de política. En ese sentido la actual propuesta de ley recupera algunos objetivos como son el lograr una mayor vinculación entre productores nacionales de insumos y las grandes empresas exportadoras, desarrollar nuevas actividades económicas en todo el país y especialmente en las regiones más rezagadas, incentivar la incorporación de capital (humano y físico) a la producción; y lograr un cambio estructural en favor de las actividades de mayor productividad.

política industrial

Si bien la ley plantea objetivos deseables para la política industrial, el marco institucional propuesto no es el mejor de todos. Un primer hecho que sorprende es que la secretaría encargada de desarrollar y presentar el plan de política industrial (que será llamado “Programa Especial para la Productividad y la Competitividad) es la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). En términos de diseño institucional, la Secretaría que tendría que hacerse cargo del diseño de la política industrial es la Secretaría de Economía (SE). Basta sólo con considerar la misión de cada una de las secretarias: la SHCP está encargada de la política económica en materia de recaudación, gasto y emisión de deuda[1]; ninguna de las cuales se relaciona directamente con políticas de fomento. En cambio, la SE tiene como misión explícita “Fomentar la productividad y competitividad de la economía mexicana mediante una innovadora política de fomento industrial” (SE, 2014). Eso implica que la elaboración del “Programa Especial para la Productividad y la Competitividad” cae directamente dentro de las funciones de la SE y no dentro de las de la SHCP. En cuanto capacidad institucional, la única unidad de la SHCP ligada a cuestiones cercanas a política industrial es la Unidad de Productividad Económica. La SHCP ya concentra suficientes responsabilidades y áreas de política económica como para agregar a ellas el diseño de la política industrial.

Si la SHCP se convierte en la instancia encargada de formular la política industrial, de facto la SE pasaría a actuar como una mera subsecretaría de la SHCP. Tácitamente la propuesta ya le asigna labores de subsecretaría, pues le otorga como funciones dar seguimiento y elaborar análisis sobre el desempeño del plan de desarrollo industrial elaborado por Hacienda. En lugar de hacer que la SHCP invada la esfera de acción de la SE, lo eficiente sería fortalecer a la SE y convertirla en una Secretaría de Desarrollo Industrial, encargada de la formulación de la política industrial en su totalidad (desde la planeación, implementación, seguimiento y evaluación).

¿Por qué se optó por darle a la SHCP el timón de la política industrial? Una posibilidad es que esto permitiría darle mayor proyección política a su titular en un ámbito alejado del espinoso asunto de recaudar impuestos. Otra posible respuesta es que se busca evitar los conflictos entre la secretaría encargada de diseñar la política industrial y la secretaría encargada de asignar los recursos. La mejor forma de resolver este problema es desarrollar mecanismos eficaces de coordinación intersecretarial. Cualquiera que sea la causa, dar por completo a Hacienda la responsabilidad de la política industrial –dejando al margen a la SE – no suena a la mejor de las ideas.

La ley también considera que el Consejo Nacional de Productividad, encabezado por el titular de la SHCP e integrado por los titulares de la SEP, SE, STyPS, CONACyT y representantes de organizaciones empresariales, sindicales e instituciones académicas actuará como órgano consultivo en el proceso de diseño la política de fomento. Además, dará recomendaciones no vinculantes sobre cómo mejorar los programas de política pública, identificar sectores que sería deseable incentivar y proponer medidas específicas de política industrial. A priori, este mecanismo pareciera seguir la recomendación de Rodrik (2007) en cuanto a que la política industrial debe de ser formulada a través del diálogo entre los distintos actores interesados. Sin embargo, por la forma en que operará el CNP será más un organismo encargado de actos protocolarios que un foro de debate y planeación sobre los instrumentos, objetivos, y parámetros de seguimiento y evaluación de la política industrial. Eso sin contar que en la ley no se especifican los criterios de transparencia que habrá en la formulación de la política industrial, punto fundamental para su ejecución adecuada.

Después de años de abandono, con esta iniciativa se dan  los primeros pasos hacia la configuración de una estrategia nacional de desarrollo  industrial y, sobra decir, hacia el diseño de las instituciones encargadas de operarla. Sin embargo, es esencial que desde este punto de partida se construya un marco institucional coherente. De lo contrario, más temprano que tarde el diseño y aplicación de los instrumentos  e incentivos de las políticas industriales específicas enfrentarán trabas funcionales y de operación que pueden tener resultados del todo contrarios a los deseados.

*Si les interesa leer la propuesta de Ley, la pueden encontrar aquí

  Conoce más de Equilibrios múltiples

Referencias

De María y Campos, Mauricio; Lilia Domínguez, Flor Brown y Armando Sánchez (2013) El desarrollo de la industria mexicana en su encrucijada. México: UNAM, Universidad Iberoamericana.

Moreno-Brid, Juan Carlos (2013) “Industrial Policy: A missing link in Mexico’s Quest for Export-Led Growth” Latin American Policy, vol. 4, no. 2, pp. 216-237.

Rodrik, Dani (2007) One Economics: Many Recipes Princeton, NJ: Princeton University Press.

Secretaría de Economía (2014) Misión y visión. Consultado el 5 de octubre en http://www.economia.gob.mx/conoce-la-se/mision-y-vision-se

[1] Ver http://www.shcp.gob.mx/LASHCP/Paginas/visionMision.aspx

Anuncios

Populares

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: