En trance

Estábamos en La Choza, un lugar apropiado por los viejos adictos y ahora donado a las nuevas generaciones, a la que yo pertenecía.

Estábamos en La Choza, un lugar apropiado por los viejos adictos y ahora donado a las nuevas generaciones, a la que yo pertenecía. El lugar estaba ubicado en lo más oscuro y hondo del CCH Oriente. Ahí andábamos platicando —no recuerdo qué— cuando mi amigo el Burns llegó con Nubia, su novia, y con una lata de aire comprimido. El Mamermán y los otros se emocionaron. Para pronto éste le dio el primer jalón sin pedir permiso y ya estaba atacándose de risa, luego se quedó soñando, ¿o en trance? Luego le jalé yo. Vi las respectivas lucecitas frente a mis ojos y aproveché el efecto que produce el aire comprimido sobre las cuerdas vocales: “Dance, dance, dance, dance, dance to the radio”. Me sentí Ian Curtis por unos segundos, para entonces quedarme soñando, ¿o en trance?

Cuando desperté mi cabeza reposaba sobre el hombro derecho de Nubia y un hilo de baba escurría de mi boca.

—No chingues —me dijo Nubia— acabándote de poner, que pasa el de jurídico. Puse tu cabeza sobre mi hombro como para fingir que estabas llorando: “así somos todas las viejas”,  te empecé a decir, “al rato vas a ver que regresará arrepentida esa cabrona” y cosas así.

No entendí nada. Seguía medio apendejado.

Con el aire aprendimos lo que se debe y no hacer mientras le jalas a la lata. Una vez en casa del Mamermán todos pudimos ver cómo se acomodó un putazo en el piso por jalarle estando parado. De ésa yo aprendí que nunca debe estar uno de pie si le das a esa madre.

Total que me repuse de mis veinticuatro segundos de fiesta a la Curtis cuando Nubia se animó a darle. Me sorprendió viniendo de ella porque siempre ha sido muy modosita: “ay, no… que yo no… se me van a hacer coágulos en el cerebro y pendejadas así”. Y más aún porque esta vez no la presionamos.

Su novio el Burns ya estaba bien puesto.

La única resistencia de Nubia, palabras más palabras menos, fue:

—Pero si regresa el de jurídico qué vamos a hacer. Ya todos están soñando, —¿Habrá querido decir “en trance”? — y vuelve y nos ve así, ¿qué vamos a hacer?

—No te preocupes —le dije ya más compuesto— tú date.

No sé qué entendió la chingada Nubia que hizo la lata a un lado y para pronto ya estábamos cogiendo. Al parecer de modosita no tenía nada: a un lado, ensimismado, su novio el Burns nos veía pero parecía estar en otro pedo. Mamermán era caso perdido. Es que ellos sí se alucinan con el aire comprimido, yo nomás le pego uno o dos jalones para ver lucecitas y poder cantar:

Confusion in her eyes that says it all.
She’s lost control.
And she’s clinging to the nearest passer by,
She’s lost control.
And she gave away the secrets of her past,
And said I’ve lost control again,
And of a voice that told her when and where to act,
She said I’ve lost control again.
 

Bueno, casi nunca termino ni dos líneas porque me da risa y luego caigo en trance. Después de las horcajadas me di un jalón más y lo siguiente que escuché fue:

—Aquí jurídico.

—Dígame.

—Llámele a la psicóloga del colegio, ¿va usted a creer que tres niños perdieron a sus novias? Tengo aquí a una muchachita que está consolando a uno de ellos.

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