La importancia de los datos

El autor escribe sobre la importancia de los datos sobre desigualdad de los que habló Piketty en su visita a México

Hace dos semanas el economista francés Thomas Piketty estuvo en México presentando la traducción al español de su más que mencionado libro, “El Capital en siglo XXI” publicada por el Fondo de Cultura Económica[1].  De sus  conferencias, el elemento que recuperó primordialmente la prensa mexicana fueron sus declaraciones respecto a la falta de información sobre el ingreso que reciben los mexicanos más ricos. Esos datos los tiene el Servicio de Administración Tributaria. Dicho así, pareciera que no se trata de un problema realmente grave, pues sólo afecta a quienes se dedican a los académicos que estudian la desigualdad en México.

Sin embargo, no es así. El problema que implica no conocer los ingresos de los mexicanos más ricos no nada más afecta a los académicos, sino que tiene incidencia directa en el diseño de algunas políticas públicas que afectan a todos (como los impuestos, los programas sociales, los subsidios, etc.). Dicho de otra forma, no conocer esos datos puede estarnos llevando a estar subestimando la desigualdad en México y a tener una idea errónea sobre su desempeño reciente.

En la actualidad hay dos enfoques principales para el estudio de la desigualdad al interior de los países. Por un lado, está el enfoque que busca explicar la desigualdad en la distribución del ingreso entre los hogares que conforman un país. La fuente de datos para los estudiosos de este enfoque en el caso mexicano es la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH), que se realiza cada dos años. La principal conclusión de los estudios realizados desde este enfoque es que la desigualdad en México, si bien sigue siendo alta, disminuyó durante la última década y media (en esta otra entrada hablo sobre algunos artículos recientes desde dicho enfoque). El otro enfoque es aquel que estudia la desigualdad en la distribución del ingreso entre los dueños del capital y los trabajadores (la distribución funcional del ingreso). Si bien este enfoque ha perdido prevalencia en los últimos años, un estudio reciente  de Norma Samaniego apunta a que en el caso mexicano la participación de los salarios en el ingreso ha disminuido sustancialmente en las últimas décadas.

¿Es posible que ambos enfoques estén en lo correcto aun cuando a primera vista parecen decir cosas totalmente contrarias? Para poder dar respuesta es necesario hablar un poco más sobre la ENIGH. La ENIGH contiene información detallada sobre el ingreso y gasto de buena parte de los hogares mexicanos, lo que permite hacer estudios mucho más desagregados que los que se pueden hacer con las cuentas nacionales. Sin embargo, en tanto encuesta diseñada mediante muestreo, el problema de la ENIGH es que no captura la información de los individuos que se encuentran en una proporción muy pequeña dentro de la población. Es decir, la ENIGH no puede captar la información de los más más ricos y de los más más pobres del país (de ahí que se diga que cortar las colas de la distribución). Esta falla no es señal de la que ENIGH esté mal hecha, todas las encuestas de ingreso y gasto de todos los países del mundo se enfrentan a este problema. Por su parte,  los datos con los que se realizan los estudios de distribución nacional son de las mismas fuentes con que se estima el PIB de un país, que si bien por su forma de estimación no permiten el mismo grado de desagregación que los de la ENIGH, si evitan el problema de cortar las colas de la distribución de ingresos.

Así, es posible que dentro de la población captada por la ENIGH la desigualdad en la distribución del ingreso haya disminuido. Simultáneamente, los individuos más ricos (que no están dentro de la población captada por ENIGH) tengan cada vez una mayor participación en la distribución del ingreso, dando como resultado la dinámica observada en la distribución funcional. Para comprobar esta hipótesis se requieren los datos fiscales de los que habló Piketty cuando vino a México y que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se ha negado sistemáticamente a proporcionar desde hace varios años.

8. Luis Monroy

Es posible que en el caso mexicano ocurra algo similar al caso brasileño (que es el que se ve en la gráfica de la foto): los datos de la encuesta ingreso-gasto indican una caída en la desigualdad. Una vez que se corrigen esos datos con los datos de fuentes fiscales sobre los contribuyentes de mayores ingresos se observa la tendencia contraria: la desigualdad se ha incrementado en épocas recientes. Si bien es cierto que en los países en desarrollo hay un alto grado de evasión fiscal, usar los datos fiscales para la parte alta de la distribución de ingresos nos daría una mejor idea sobre la situación de la desigualdad en el país. Esa imagen puede estar aun subestimando la magnitud del problema, pero sin duda sería mejor que la que hoy tenemos.

Hablar de la evolución reciente de la desigualdad no es hablar de un tema obscuro que interesa sólo a los economistas. Implica hablar sobre el país que queremos y las medidas necesarias para llegar ahí.

Conoce más de Equilibrios múltiples

[1] Es posible ver la presentación de Piketty en el Colmex aquí

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