La caída del precio del petróleo

El autor escribe sobre los impactos que tiene el bajo precio del petróleo sobre la economía mexicana.

El precio del petróleo se encuentra por los suelos y el dólar se encuentra por los aires. De repente pareciera que nos encontramos de nuevo a inicios de los años ochenta…o a mediados de los noventa; pero no es así. Si bien el inicio del 2015 tiene signos más que conocidos para quienes recuerden la historia reciente (o la hayan estudiado), lo cierto es que las condiciones de hoy son diferentes a las de ayer.

Hablemos del petróleo. La caída en el precio del petróleo se debe a que en el mercado mundial hay un exceso de oferta. Dicho exceso se debe al crecimiento de la producción proveniente de los yacimientos no convencionales de Estados Unidos (al grado de que las reservas de petróleo y de gas estadounidenses se encuentran en máximos históricos), la decisión por parte de la OPEP de no reducir su volumen de producción y la desaceleración de China. Vale la pena mencionar que la decisión de la OPEP es en realidad una respuesta al crecimiento de la producción estadounidense. Los métodos de extracción no convencionales (por ejemplo, el fracking) requieren que el precio del petróleo sea alto para ser rentables. Dado que ese tipo de métodos son los que han catapultado la oferta de crudo estadounidense a los niveles actuales, la decisión de la OPEP de no recortar su producción puede ser leída como un movimiento dentro de una guerra de precios entre los productores estadounidenses y los países de la organización. Al no recortar su producción, la OPEP está aceptando ir a un escenario de precios bajos, en donde los métodos no convencionales dejen de ser rentables y comiencen a quebrar las empresas que les utilizan, de tal forma que la OPEP recupere su posición hegemónica dentro del sector.

pemex ixtoc

¿Y eso, cómo va a afectar a México? A diferencia de los ochenta, en la actualidad la economía ya no depende en su conjunto del sector petrolero. En 2013 las exportaciones petroleras representaron solamente el 13% de las exportaciones totales, por lo que la caída en los precios del petróleo no afectará a la balanza de pagos como lo hizo en los ochenta. Sin embargo, eso no quiere decir que no va a afectar a la economía mexicana. Por un lado, los ingresos petroleros representan cerca de una tercera parte de los ingresos del Estado y por otro, el modelo de desarrollo planteado por la actual administración (y representado por la reforma energética) pasa por la llegada de inversiones internacionales al sector energético para explotar los yacimientos convencionales y no convencionales de gas y petróleo en el territorio nacional. La variable clave para determinar la magnitud del impacto es el tiempo que el precio del crudo se mantenga en los niveles actuales.

Si se llega al siguiente proceso presupuestal (mitad y fines de 2015) en un escenario de precios bajos, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público estaría frente a dos cursos de acción para poder mantener cierto balance presupuestal (y estar cerca de las metas de mediano plazo que se fijaron y corrigieron los años anteriores): iniciar recortes en el gasto público o renegar de su promesa de ya no incrementar impuestos. Dado que el secretario ya avisó que no le temblará la mano al recortar el gasto público, queda entonces preguntar ¿Qué tipo de gasto es el que se va a recortar? ¿Será gasto de inversión en infraestructura como ocurrió en la última caída de precios del petróleo? ¿Gasto en programas sociales? Dependiendo de cómo se decida ajustar será el tipo y la magnitud del impacto.

Por otra parte, si este escenario de crudo barato comienza a extenderse más allá de la mitad del próximo año, más probable es que se comiencen a posponer inversiones en los yacimientos mexicanos de corte no convencional (shale y aguas profundas, por poner dos ejemplos). Ello implicaría un golpe importante a la expectativa que tiene el gobierno federal sobre el impacto económico de la reforma energética.

Si bien lo planteado líneas arriba depende de que el escenario de precios bajos se prolongue al mediano plazo, nuestra esperanza sobre el futuro de la economía mexicana no debería descansar en el nivel del precio de un bien tan volátil como es el petróleo. Más allá de estar esperando a que los precios del  petróleo se recuperen, los hacedores de política deberían de estar trabajando por reactivar al mercado interno. En ese sentido se requieren medidas como recuperar a la política industrial e iniciar la recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo.

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