El PRI y la política del cinismo

¿Por qué el gobierno del “Nuevo PRI” emprende la política de la impunidad en vez de uno que mande la señal de reforma y cambio democrático? En esta entrada, Georgina Jiménez reflexiona al respecto.

Georgina Jiménez Georgina Jiménez

Por Georgina Jiménez Ríos.

En 1999, Lisa Weeden, académica de la universidad de Chicago, publicó uno de los libros más relevantes para el estudio de los autoritarismos modernos: “Ambiguities of domination: Politics, rhetoric and symbols in contemporary Syria” (Weeden 1999). Antes del libro de Weeden, todos, o casi todos[1], los estudios sobre autoritarismos se centraban en la represión o en la repartición de beneficios a la población como las variables independientes que construían el modus operandi de aquello que llamamos “maquinaria autoritaria”. El libro de Weeden fue revolucionario porque hacía una invitación a pensar en los gestos y símbolos de la administración como parte de los elementos que permiten el funcionamiento del régimen.

En uno de los capítulos más reveladores del libro, Weeden describe los gestos de adoración que los ciudadanos sirios están obligados a hacer hacia el líder. Para Weeden, hay algo clave en el hecho de que los mismos sirios que inventan chistes sobre la crueldad de Bashar al Assad hablen ante los militares de los sueños que tuvieron en los que el mismo líder es omnipotente. La autora aprovecha esta situación para reflexionar sobre las señales que el gobierno Sirio intenta enviar y sobre lo que para ella constituye la “verdadera obediencia”. La académica resalta que obedecer a un líder por considerarlo sabio o virtuoso no es más que seguir el propio juicio, en cambio; la sumisión consiste en la obediencia de un pueblo ante un Estado con el que no está de acuerdo.  En este sentido, para Weeden, las bromas son una muestra de la inconformidad con el líder y, por ende, los gestos de adoración del pueblo sirio son muestras de verdadera obediencia.

No pretendo argumentar que los niveles de libertad entre Siria y México sean en lo absoluto comparables. No obstante, quizá convenga retomar a Weeden para leer algunos de los gestos recientes de la administración actual. El Partido Revolucionario Institucional llegó a la Presidencia con la promesa clara de ser un “Nuevo PRI” y de representar una ruptura con respecto a administraciones anteriores. Sin embargo, para nadie es un secreto que la administración del actual Presidente de la República ha estado marcada por un ciclo de escándalos, sobre todo, de corrupción.

Recientemente en un evento patrocinado por la embajada de Estados Unidos, al hablar de los escándalos, el conferencista decía “Siempre ha habido corrupción, la diferencia es que ahora sale a la luz”. Puede que el conferencista tenga razón; sin afán de caer en el cliché popular, todos sabemos que hay corrupción en la política mexicana. No obstante, es ingenuo descartar la importancia de los escándalos del sexenio bajo ese supuesto. Especialmente, porque, si bien no hay elementos para afirmar que la corrupción sea característica de esta administración, el cinismo, la indiferencia y la falta de vergüenza sí parecen ser símbolo y firma de la Presidencia de Enrique Peña Nieto. Me refiero a Angélica Rivera prometiendo vender su casa blanca para nunca hacerlo. A Enrique Peña Nieto nombrando a un cercano colaborador para investigar sus escándalos de corrupción. A la familia presidencial llevando a Londres una comitiva de 251 invitados para luego ampliarla en su visita a Francia.

En esta entrada he decidido hablar de “la retórica” porque la forma me parece tan preocupante como el fondo. Quizá valga la pena sopesar la importancia de las reacciones gubernamentales y lo preocupante de la indiferencia en un gobierno que se jacta de democrático. Más de un analista ha visto en la indiferencia del gobierno al “nuevo PRI” gobernando bajo la fe ciega de estar treinta años atrás. No obstante, lo preocupante es que la indiferencia del “nuevo PRI” puede llegar a convencernos de estar treinta años atrás.

Cuando Weeden se pregunta ¿por qué el gobierno emprende este  tipo de política en vez de uno que mande la señal de reforma y cambio democrático?, responde que ese tipo de símbolos de impunidad fomentan la verdadera obediencia; mandan la señal de que la autoridad debe ser respetada sin importar si es sabia, justa o cínicamente corrupta. En este sentido, aún si existen dudas razonables sobre que el despido de Aristegui se deba a un asunto entre particulares, aún si no dudamos de la existencia de un conflicto de interés entre Grupo Higa y la presidencia, aun así, debemos callarnos y ver cómo se salen con la suya. En eso consiste “la retórica autoritaria”, en quitarnos simbólicamente la legitimidad para preguntar, en hacernos sentir impotentes y resignados y, sobretodo, en hacernos ver que pueden.

Conoce más de En contra de la cultura

[1] Antes del libro de Weeden, Mabel Bezerin y Podeh escribieron trabajos importantes sobre el mismo tema.

La responsabilidad del contenido de los textos publicados por la Revista Ala Izquierda corresponde a sus respectivos autores. Cualquier cuestión relativa a los mismos puede ser informada a través de nuestros canales de comunicación. El Consejo Editorial se reserva el derecho de retirar en cualquier momento los textos que violenten los derechos de terceros. Editor responsable: Francisco Martínez Cruz.

Anuncios

Populares

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: