Juana, la peor de todas

Breve disertación sobre las diferencias entre la lucha de Sor Juana como escritora y monja en el Barroco Novohispano, a la luz de la posmodernidad y la oscilación entre lo tradicional y lo moderno en la mujer actual.

Montserrat Escobar Monserrat Escobar

Por Montserrat Escobar.

Es increíble cómo el nombre de pila bastará para lograr que quienes leen esto intuyan que las siguientes líneas versarán sobre un personaje femenino histórico, de trascendencia intelectual y artístico que ha sido por demás estudiada e interpretada en trabajos académicos desde diversos enfoques, y motivado por su carácter polémico.

Juana Inés y Sor Juana; dos figuras que constituyen y nombran a una compleja y mística mujer que el imaginario colectivo mexicano moderno reivindica como una monja que se dedicó a escribir, trayendo a menos lo que esto significó, siendo una mujer del Barroco Novohispano que eligió renunciar al ejercicio tradicional de la feminidad: casarse, ser madre y permanecer ignorante.

¿Qué hay detrás del discurso moderno, en oposición al tradicional, de que la educación actual, universal, laica e igualitaria garantiza a las mujeres mejores condiciones, que saldan y superan los periplos experimentados por Juana, hace 300 años?

Resulta irónico que en la actualidad numerosos recintos educativos lleven su nombre, y sea por ello que se le reivindique como una monja jerónima, y no tanto como prolífica escritora, interesada en la filosofía, la teología, la ciencia y las artes; mujer necia que abanderó hasta su muerte [1]el derecho de ejercer su libertad por medio del conocimiento. Su predilección por la escritura surgió de la necesidad de hablar de sus inquietudes como espíritu sin sexo que no cuajó dentro del molde femenino de su época; entre otras cosas porque su estilo de vida predilecto, estuvo marcado siempre por la soledad, pero una soledad muy especial.

[Ella] fue una niña solitaria, que jugó sola, que se perdió en sí misma, pero sobretodo niña curiosa del mundo y de sí misma, la curiosidad pronto se convirtió en pasión intelectual: el ¿qué es? Y el ¿cómo es?, fueron preguntas que repitió durante toda su vida. [2]

En el mismo tenor, hay que decir que las monjas y por supuesto ella misma, esta­ban sujetas a la  ablación mental, practicada por la ortodoxia de la Iglesia en el neo-medievalismo u oscurantismo; donde las mujeres desalineadas no podían ser otra cosa que judaizantes, hechi­ceras, brujas; o pecadoras por querer “parecer” hombres. Es decir, eran vistas como mujeres con complejo de castración; y no como debían haberlo sido: mujeres molestas con su situación, que superan la queja y el reniego de la corporalidad femenina, y lo extrapolan a la cultura y a la construcción social que les impone como castigo la desvalorización y el hostigamiento si osaban ser como los hombres que tenían garantizado ser autónomos, soberanos, independientes y libres.

¿Cuáles eran los sitios de los que podía echar mano para potencializar sus cualidades y responder su insaciable curiosidad? Las casas de recogidas y el convento, ambas alternativas emancipadoras mas no libertarias para mujeres que como ella fueron hijas naturales o ilegítimas, desposeídas e indoctas.

Aunque sus decisiones no fueron directamente relacionadas con su voluntad autónoma, significaron su elección entre las opciones viables en condiciones concretas. Aunado a esto, hubo factores clave que conformaron su personalidad y dieron rienda suelta a su ingenio y creación artística: no pertenecer a una familia tradicional, su temprano acercamiento con una biblioteca, su posición de fortuna que posibilitó establecer relaciones emotivas con miembros de la corte o artistas, y su innegable genio e inteligencia innatos.

Las condiciones hicieron que Juana tomara los hábitos, porque era el único lugar donde podía permanecer soltera y dedicarse de lleno a la labor intelectual. El convento satisfizo su manutención y comodidades[3], sin comprometer su aparente vulnerabilidad femenina. Mediante su formación e instrucción, se afianzaba su condición femenina socialmente esperada, al recibir instrucción en las tareas domésticas, y en artes como la música, el dibujo y la pintura, que además de desarrollar su sensibilidad, aumentaban sus encantos, y la volvían, como a las demás, mujeres deseables para los hombres interesados en desposarlas luego de apreciar sus habilidades y virtudes.

Aparentemente, sus obstáculos distan de ser los nuestros; sin embargo este momento histórico exige a la mujer posmoderna “libre” que elija lo mismo entre la maternidad, el matrimonio, el ejercicio profesional, o todas las anteriores si lo quiere, y preferentemente si desea ser una mujer socialmente exitosa.

El hostigamiento actual, es de otro tipo y más complejo debido al papel de la democratización, como las condiciones que emparejan a la libertad y la igualdad; que en los hechos son violentadas por la constricción de la coerción social, respecto a las expectativas que se tienen de que sea una súper mujer. Aunado a la inequidad en la remuneración económica a su trabajo; y que en la cultura y la política, la mujer posmoderna o tercera mujer desea en la medida de lo posible, permanecer en la comodidad del espacio privado, donde pueda ocupar espacios que profesionalicen su conocimiento pero no en el sentido competitivo que lo hace el hombre en su búsqueda del poder por el poder o del reconocimiento por el reconocimiento, ella lo justifica como la consecución de mejores condiciones materiales para seguir ejerciendo los roles tradicionales; sobre todo el de madre, y no por mera y simple convicción individual.

La mujer posmoderna vive en una constante situación de ansiedad, donde se le exige cumplir con todos los roles, y de una manera comprometida e impecable. Además, sigue padeciendo vicios como los combatidos por Juana y Sor Juana machismo, falogocentrismo y misoginia; ella “luchaba en sus escritos contra la hegemonía de la autori­dad masculina que ella padecía (…) en una sociedad que reflejaba valores del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”[4]. Uno de los antivalores que considero habría que combatir hoy en día,  es el hedonismo en la educación y en el arte, que ven a ambos como un medio para adquirir un fin (buen trabajo, status social) y no un fin en sí mismo (sabiduría y creación).

Con estos antecedentes de por medio me atrevo a emitir esta misiva a la Fénix de América por demás controvertida y misteriosa, como la unión sui géneris que osciló entre la secularidad y religiosidad de manera contradictoria y complementaria, ocupándose del espacio público y privado, respectivamente, al final volviendo imperceptibles los límites entre ambos.

Querida Juana:

Quiero decir que cuando me dispuse a escribir sobre ti, sentí el enorme peso en mis hombros de decir algo que muchos que han hablado de ti, no hubieran dicho. Después me di cuenta que era casi imposible, que osara imaginar que iba a superar plumas con años de experiencia en tu vida y obra.

Tengo que confesarte que tu genio y figura me asombran, pero sobretodo me inspiran, eres una mujer compleja que no puede ser descrita sin provocar un profundo sobresalto intelectual, tu genio me intriga tanto, que los libros me resultan insuficientes en mi tarea de aprehender un poco de tu esencia, generándome unas ganas inmensas de hablar contigo de viva voz.

Me encantaría que supieras que pasa en tu país a tantos años de distancia. Yo te llevaría por los pasillos de alguna Universidad Pública, te preguntaría todo sobre lo que piensas, lo que miras y lo que sientes; sobre si imaginabas que las universidades fueran así, una vez admitidas las mujeres. Te contaría sobre los sueños de las mujeres de hoy en día, y esperaría a ver tu reacción cuando sepas que el mundo de ahora ha cambiado, todo es efímero, pasajero; todo pasa tan rápido que no hay forma de entender; hay deseos desmedidos y satisfacciones mediatas; no creo que nadie trascienda tantos años después como lo  has hecho tú, y eso me entristece. Te diría básicamente que la mujer de ahora es efímera y se desvanece en el aire.

Atte: Una mujer del futuro que te admira.

Cine

Yo la Peor de Todas. Dirigida por María Luisa Bemberg y Antonio Larreta, 1990; Argentina, 1990.

Internet

Biblioteca Universal Virtual, “Sor Juana Inés de la Cruz, Respuesta de la poetisa a la muy ilustre Sor Filotea de la Cruz”. http://www.bdigital.unal.edu.co/39758/1/132027.pdf,  (consultada el 08-07-2015).

Hemerografia

Jorge de la Luz. “Sor Juana Inés de la Cruz y su primero sueño”, La Colmena 73 (2012).

Rafael Ruíz y Theodoro Da Silva Janice. La Carta Atenagórica, EHN 29 (2003).

Bibliografia

Octavio Paz. Sor Juana Inés de la Cruz o Las Trampas de la Fe. (Barcelona: Seix Barral, 2001).

Sor Juana Inés de la Cruz. El Sueño. (México: BEU, 1989).

Conoce más de Metamorfosis por decapitación

[1] Después de la respuesta que recibió la Carta a Sor Filotea por parte del Arzobispo de México Francisco de Aguiar y Seijas y la comunidad religiosa, Sor Juana confronta a la Iglesia católica dimitiendo como escritora; sin embargo recupera  su ejercicio literario bajo el seudónimo de Serafina Cruz. Como primer acercamiento sobre esta tesis consultar: http://www.letraslibres.com/revista/libros/una-demolicion-intelectual. Además revisar el debate académico que abrió Margo Glantz sobre  el acoso que la escritora recibe por parte de la Iglesia y Alejandro Soriano Vallés quien arguye lo contrario.

[2] Dorothy Schons. Bibliografía de Sor Juana Inés de la Cruz. (México, SRE, 1927) 69 pp.

[3] Las casas  de recogidas y conventos eran espacios asistenciales para las mujeres de la época novohispana; Juana hace una elección para poder seguir con su ejercicio literario, y  sobre todo para dar rienda suelta a la pasión por el conocimiento. Para seguir conocer un poco más sobre esta tesis consultar: http://www.conaculta.gob.mx/detalle-nota/?id=27102

[4] Sara Poot Herrera. Y diversa de mí misma entre vuestras plumas ando. Homenaje internacional a Sor Juana Inés de la Cruz (México: El Colegio de México, 1994) p. 331.

La responsabilidad del contenido de los textos publicados por la Revista Ala Izquierda corresponde a sus respectivos autores. Cualquier cuestión relativa a los mismos puede ser informada a través de nuestros canales de comunicación. El Consejo Editorial se reserva el derecho de retirar en cualquier momento los textos que violenten los derechos de terceros. Editor responsable: Francisco Martínez Cruz.

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