La verdad peca e incomoda

En México, la violencia de género está presente. Si las mujeres que se ocupan de decir verdades incómodas son víctimas de violaciones de sus derechos humanos, las demás ¿a dónde vamos a parar?

Montserrat Escobar Monserrat Escobar

Por Montserrat Escobar.

 “Contemplaré pasmada el par de líneas ―ahora

fijas en letra de imprenta y repetidas hasta el infinito en un número

infinito de copias― y, al pie, mi nombre. Soy la autora de eso que los otros

leen, comentan”.

Rosario Castellanos

Rosario Castellanos incursionó en la palestra política a través de la literatura y el periodismo como herramientas de denuncia de las injusticias. En su caso, la crónica, la poesía, la novela y el ensayo fusionaron su vocación y estilo personal.

Los tiempos han cambiado para mal; seguramente ella no habría imaginado que las mujeres y la libertad de expresión serían víctimas directas del asolado escenario social y político actual, mucho menos de la magnitud de su atroz impunidad.

Hoy decimos Dime a qué te dedicas y te diré cuán expuesta estás, antes Rosario dijo: “¿Quién es tu peor enemigo?, el de tu oficio dice el refrán. Y el oficio de la mujer en México es quizá uno de los más duros […] todavía los hombres necios, que acusáis de Sor Juana sigue siendo nuestra protesta más audaz”:[1] 57 años después las mujeres en el periodismo y en la defensa de los derechos humanos son blancos de violencia de género.[2]

En México, las mujeres escriben y/o combaten las injusticias. Algunas con sudor,  miedo, desaliento; otras con sangre. Amenazas, difamación, desapariciones y muerte son riesgos latentes, aunque existan un montón de leyes elaboradas para  garantizar la libertad de expresión, la defensa de los derechos humanos  y el combate a la violencia de género. Muestra de ello son los artículos 4, 5, 6, 7 y 9 constitucionales; la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, etc., que, sin embargo, son ineficaces en sus alcances.

Rosario Castellanos ya testimoniaba con ironía verdades ocultas e incómodas: el sexismo en los ámbitos académicos, intelectuales y laborales, y la discriminación de facto que negaba la igualdad y la equidad. Basta con revisar la compilación periodística Mujer de palabras, la antología ensayística Mujer que sabe latín o el discurso pronunciado ante el presidente Luis Echeverría llamado “La abnegación, una virtud loca”, para testificar el uso que hacía de la palabra como herramienta de denuncia del malestar y para promover la reflexión social

Hoy, frente a condiciones desoladoras y de desesperanza, nos queda asirnos a las palabras del poema Canción del tentador, que dicen: “Abre tu puerta y oye: alguien tiende los brazos y nos llama, es el Mundo que pide su rescate”. Es un hecho que México pide el rescate de una lista interminable de inconformidades sociales, flagrantes injusticias y desigualdades, que ahora se agravan por las condiciones de género. Todo este contexto será fatalmente insuperable si no se consigue garantizar el único derecho fundamental que se puede exigir en una democracia constitucional como la nuestra: la libertad.

En ese caso, Rosario instaría a volvernos jueces inapelables de nuestra realidad, a saber que las mujeres: familiares, víctimas, sobrevivientes, denunciantes, defensoras, activistas y ciudadanas, deben tener garantizados los medios informativos y de expresión para comprender la gravedad de las circunstancias, así como disponer de  libertad para manifestar, discutir, opinar y denunciar, porque en México uno de los mayores retos está en acortar la distancia entre la aceptación discursiva y la implementación práctica de los estándares nacionales e internacionales de derechos humanos[4]. En los hechos, las voluntades políticas se achican, las letras legales pierden color y  las expresiones se vuelven ilegibles, impronunciables y silentes.

Hoy veo con sobresalto que no se hable claramente de asesinato cuando se trata de la labor de periodistas, activistas defensoras de derechos o a las jóvenes estudiantes que, además de ser víctimas potenciales por su condición de género, son más vulnerables al participar activamente en algún movimiento social.

Ni individual ni colectivamente la expresión femenina políticamente incorrecta es permitida, antes es acallada, hostigada, perseguida, acechada y asesinada.

¡Otro día soleado!

Las crónicas, novelas, poemas y ensayos escritos por Rosario Castellanos, además de poseer valor literario inestimable, eran todos ellos resultado de profundas reflexiones que plasmados se leían, tal cual, como denuncias expresas y posturas políticas de cara a las condiciones de las mujeres violentadas en ese momento, mismo tiempo que se equipara con los prejuicios y la invisibilización de ahora.

El mismo valor tiene escribir que andar por las calles arriesgando el pellejo, y sin temor a equivocarme, estas manifestaciones que están muy dirigidas al reclamo por la violencia de género son, a sabiendas o sin saberlo, la construcción de lo que Rosario llamaría Feminismo mexicano, o de su conversión en una interpretación y adopción necesariamente genuina, diversa y asociada con la incómoda posición política y siempre tan mal vista por el poder político, de investigar, nombrar, dejar legado, descubrir, discutir, organizar las ideas y coordinar acciones.

No es que en México suceda nada, más bien las voces siguen silenciándose, y en el caso particular del oficio de la mujer[5], la mordaza o la tumba son el pan nuestro  de cada día.

Conoce más de Metamorfosis por decapitación

[1] Rosario Castellanos. Mujer de Palabras. Artículos rescatados de Rosarios Castellanos. Vol. 1. Compilación, introducción y notas de Andrea Reyes [Lecturas Mexicanas, México D.F., 2004] P. 250

[2] Informe diagnóstico, Violencia contra las mujeres periodistas en México 2010-2011,  CIMAC, consultado en http://www.cimac.org.mx/cedoc/publicaciones_cimac/Informe_violenciacontramujeresperiodistas.pdf

[3] CONAPO. Proyecciones de población 2010-2050.

[4] DOF: 30/04/2014, Programa Nacional de Derechos Humanos 2014-2018. Consultado el 04 de julio de 2015 en http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5343071&fecha=30/04/2014.

La responsabilidad del contenido de los textos publicados por la Revista Ala Izquierda corresponde a sus respectivos autores. Cualquier cuestión relativa a los mismos puede ser informada a través de nuestros canales de comunicación. El Consejo Editorial se reserva el derecho de retirar en cualquier momento los textos que violenten los derechos de terceros. Editor responsable: Francisco Martínez Cruz.

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