La libertad de expresión en los nuevos medios de información

Víctor Aramburu hace un breve recuento de las formas de censura en el siglo XX, la restricción de las preferencias de los consumidores, el declive de los medios masivos de comunicación —como la televisión abierta y la prensa escrita—, la lógica detrás del gasto público federal en medios de información y de los desafíos para los nuevos medios de comunicación.

Víctor Aramburu Víctor Aramburu

Por Víctor Aramburu.

A pesar de que algunos celebran victorias pírricas para la libertad de expresión como la existencia de un programa como Sin Filtro—que se transmite en un canal local dentro de un horario donde la competencia más feroz es la tristemente célebre Hora Nacional—lo cierto es que la libertad de expresión en la televisión abierta en México se ha presentado de manera esporádica y en espacios muy acotados. Un ejemplo fue la efímera existencia de CNI canal 40, la cual fue posible gracias a una coyuntura en la que se conjugaron el primer gobierno sin mayoría después de las elecciones intermedias de 1997 y un conflicto entre empresarios concesionarios. Lo curioso de este caso es que este breve espacio de libertad de expresión no sucumbió ante los embates de la censura gubernamental, sino del financiamiento privado. Sin embargo, en el periodo que abarcó desde el primer gobierno sin mayoría hasta el final de la primera alternancia en la Presidencia, fue relativamente impensable una censura directa y tajante de parte del gobierno, ni siquiera en un medio público con una clara subordinación a una dependencia gubernamental como el canal 11. De hecho, el gobierno de Vicente Fox aprendió cómo implementar la censura indirecta de los empresarios, la cual ejerció mediante un bloqueo de publicidad gubernamental y privada en el caso del noticiario de Gutiérrez Vivó.

La censura indirecta o sutil no fue un invento empresarial o del gobierno de Vicente Fox. Anteriormente, en la época del “Estado obeso”, el PRI censuraba de manera sutil mediante la manipulación de los precios del papel o el crédito otorgado a la prensa a través de la empresa con participación estatal PIPSA, que se encargaba de proveer papel para impresiones. Otra forma de manipulación era mediante el control político del sindicato de voceadores quienes simplemente reportaban escasas ventas de las publicaciones que traspasaban los límites de crítica permitidos durante el cénit del régimen posrevolucionario. En casos extremos, de plano se negaban a vender estas publicaciones, arguyendo la defensa de sus derechos laborales, como fue el caso del periódico Reforma en la ciudad de México.

Si bien la primera forma de censura ya no es posible debido a la desaparición del monopolio que ejercía PIPSA tras la liberalización económica y la segunda tampoco es tan viable debido a la baja en las ventas de publicaciones impresas—fenómeno que no es exclusivo de México, sino una tendencia a nivel mundial ocasionado por la aparición de las publicaciones en línea—en las “islas de autoritarismo” como los gobiernos estatales de Veracruz se ha recurrido a la práctica de comprar todo el tiraje de publicaciones incómodas a fin de que sean inaccesibles para el público, pero sin que pierdan los voceadores e, incluso, los dueños de las publicaciones.

Otro de tipo de censura indirecta es el gasto en publicidad que ejercen los diferentes gobiernos, el cual, muchas veces se ejerce de manera discrecional. De acuerdo con Fundar y Artículo 19 (2015), el gobierno de Peña Nieto duplicó, en términos reales, durante su primer año el gasto en publicidad en comparación con el primero de Vicente Fox. Según esta misma organización, 34% del gasto en publicidad oficial por parte del gobierno federal en 2014 se destinó a la televisión; 16%, al radio, y 15% a la prensa escrita. Televisa y TVAzteca concentraron cerca del 80% del gasto en televisión. En el radio, el gasto se encuentra más disperso entre diferentes proveedores. Grupo Fórmula—sí, donde también se encuentran López Dóriga, Carlos Loret y Ciro Gómez— ocupa el primer lugar concentrando el 11% en radio, seguido por Grupo Radio Centro, con 9%. En el caso de la prensa escrita, el gasto se encuentra igualmente disperso. El primer lugar, con cerca del 10%, lo tiene Medios Masivos Mexicanos, una empresa que agrupa a varios periódicos de circulación local. Sorpresivamente, el segundo lugar lo ocupa La Jornada con cerca del 8%, le siguen de cerca Reforma y El Norte y en cuarto lugar se encuentra El Universal.

Esta distribución en medios de comunicación podría justificarse al menos para el caso de la televisión ya que de acuerdo con una encuesta levantada por Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE, 2015), la mitad de los entrevistados respondió que la televisión es el medio que más utilizan para enterarse de lo que sucede en el país. Asimismo, según el Inegi (2014), más del 90% de los hogares mexicanos cuenta con televisión. No obstante, donde puede haber dudas en relación con la prioridad del gasto se presenta con los siguientes medios en prioridad de gasto gubernamental ya que, si bien de acuerdo con el Inegi, el radio ocupa la segunda posición en términos de posesión—cerca del 80% de los hogares tienen radio, en la misma encuesta de GCE reveló que el segundo medio más utilizado para informarse fue el Internet. Quizá puede haber un sesgo en la encuesta de GCE porque se trata de una encuesta telefónica, aunque también llama la atención que de acuerdo con los levantamientos del Inegi, la posesión de radios por los hogares ha bajado diez puntos porcentuales de 2001 a 2013, mientras que la disponibilidad de Internet en los hogares se ha triplicado. En la encuesta de GCE, el tercer medio que utilizaron los entrevistados para enterarse fue el radio (10%), seguido por las redes sociales (8%) y 7% por periódicos y revistas.

Quizá una pista para entender la discrepancia se encuentre en otra encuesta de GCE (2014), que arrojó que las redes sociales fueron consideradas como el medio de comunicación en el que los periodistas son más libres para expresar su opinión. En esta misma encuesta se reveló que la periodista con mayor credibilidad era Carmen Aristegui, seguida por Joaquín López Dóriga. Asimismo, cuando los entrevistados mencionaron seguir a un periodista en las redes sociales, Aristegui también ocupó el primer lugar, con un 44%, seguida por Javier Alatorre con un 6.7%. Difícilmente se esperaría que el gobierno financie a un medio de comunicación sobre el que tiene poco o nulo control y en donde, en particular, la periodista más seguida es una que se ha caracterizado por no tener una posición favorable, sino más bien crítica.

Una hipótesis que podría explicar el incremento en el gasto público en las televisoras y publicaciones impresas se encuentra en la reducción de los ingresos de estos medios de comunicación derivado de la tendencia secular al declive en la preferencia por éstos por parte del público y al incremento, también secular, en el acceso a otros, especialmente Internet y la TV de paga. De acuerdo con las cifras del Inegi (2014), de 2001 a 2013, la disponibilidad de televisión de paga en los hogares mexicanos también se triplicó. Asimismo, en una encuesta realizada por GCE (2013), hubo una diferencia de tres puntos porcentuales entre los televidentes a favor de la televisión de paga. De hecho, cuando a los usuarios de TV de paga se les preguntó en esta encuesta por el canal que más ven en la tele de cable, los canales de Televisa ocuparon el quinto lugar. En relación con la percepción de las televisoras, de acuerdo con Parametría (2015), la opinión positiva de Televisa nunca ha estado más baja desde que se comenzó a medir en agosto de 2005. Actualmente, sólo el 44% de los encuestados tuvieron una opinión positiva de ella. En otra encuesta de Parametría (2014), el 70% o más de los entrevistados estuvieron conscientes de que en México hay pocas empresas de televisión y un porcentaje similar estuvo de acuerdo en que debería haber muchas empresas de televisión y radio. Asimismo, más del 80% estuvo de acuerdo en que debería haber nuevas cadenas de televisión y radio. Estos hallazgos fortalecen la hipótesis de que, cuando existen más canales de oferta (preferencias completas), los televidentes prefieren a los de la TV de paga que los de la TV abierta.

Cabe destacar que el declive secular de la televisión abierta y de los medios impresos no es un fenómeno exclusivo de México. De hecho, esta tendencia comenzó hace al menos dos décadas en Estados Unidos para la TV abierta y al menos un lustro con los periódicos (La Jornada, 2009) debido sobre todo a la aparición de portales electrónicos de noticias y de dispositivos portátiles. Esta tendencia les queda clara a los consorcios de medios mexicanos y quizá ésta sea la razón por la cual Grupo Radio Centro decidió mejor no pagar por su oferta de una cadena de televisión abierta (aun cuando la penalización por no hacerlo fue bastante alta). Asimismo, Televisa y TVAzteca también han tomado estrategias de inversión para diversificar e incrementar sus fuentes de ingreso. En particular, la primera ha apostado por la televisión restringida mediante la adquisición de diversas empresas cableras a lo largo del país, al grado en que fue declarada este año por el Ifetel como agente económico con poder sustancial. Televisa no fue declarada preponderante—lo cual hubiera conllevado a regulaciones más estrictas—debido a que anteriormente ya Telmex lo había sido en el mercado de telecomunicaciones. Este mismo organismo determinó que la televisión restringida pertenece al sector telecomunicaciones y no al de la radiodifusión, donde Televisa fue declarada como preponderante. Sin embargo, dada la convergencia digital que permite el cable, es necesario entonces que los organismos reguladores cuiden de manera estricta la neutralidad de la red a fin de evitar que Televisa pueda sesgar el libre acceso a los contenidos de Internet.

Queda claro que es difícil esperar que la libertad de expresión se presente a estas alturas en medios masivos en peligro de extinción como la televisión abierta o los medios impresos (aunque quizá en sus estertores, o una vez ya convertidos en estrellas enanas blancas, se abra un horizonte de posibilidad debido a la escasez de audiencia). Durante buena parte del siglo XX y lo que va del XXI, la condición normal era que no existiera plena libertad de expresión en estos medios, salvo en espacios y periodos muy acotados, permitidos quizá por coyunturas derivadas de la incertidumbre provocada por el rompimiento de las coaliciones dominantes políticas y empresariales. Sin embargo, la buena nueva es que estos medios unidireccionales están en declive debido a un cambio tecnológico y están siendo sustituidos de manera rápida y sostenida por medios electrónicos en donde la regla, hasta ahora, ha sido más la libertad de expresión que la excepción. Queda claro que la hipótesis de que los televidentes nos manteníamos fieles a la oferta de la televisión abierta mexicana—futbol y telenoveleas—porque ésas eran nuestras preferencias se debilita al considerar cómo los usuarios se decantan por contenidos diferentes a los que tradicionalmente ofreció la televisión abierta una vez que tienen acceso a ellos. No es tanto un problema de demanda, sino de oferta.

Uno de los desafíos que como sociedad civil tenemos ante el futuro es presionar a los órganos reguladores a fin de que mantengan candados como la neutralidad de la red, a fin de que los concesionarios—que son prácticamente los mismos del Antiguo, pero modernizado, régimen—eviten restringir la oferta de contenidos a los cuales se puede tener acceso en Internet. Cabe destacar que las prácticas para sesgar el acceso se tendrán que adecuar a las características de los nuevos medios, quizá mediante la oferta de descuentos a partir de una mejor calibración de las preferencias de los consumidores reveladas, quizá, mediante likes. Asimismo, otro aspecto que como ciudadanos tenemos que cuidar es el destino que tiene el gasto en publicidad oficial ya que, más allá de constituir un derroche de recursos cuyo destino alternativo podría ser más provechoso en términos del beneficio social que producen, bien pueden seguir siendo usados para intereses privados de los políticos que nada tienen que ver con la producción de bienestar social.

Conoce más de Marxista guadalupano, tecnócrata liberal

Referencias:

Fundar y Artículo 19 (2015) El gasto en Publicidad Oficial del Gobierno Federal en 2014, disponible en: <http://www.fundar.org.mx/mexico/pdf/PublicidadOficialGobiernoFederal2014.pdf&gt;

GCE (2013) Hábitos de consumo de medios, disponible en: < http://gabinete.mx/index.php?option=com_k2&view=item&id=88:habito-de-consumos-de-medios&gt;

GCE (2014) Libertad de prensa, disponible en: < http://www.gabinete.mx/index.php?option=com_k2&view=item&id=322:libertad-de-prensa-2014&gt;

GCE (2015) Consumo de noticias, disponible en: < http://www.gabinete.mx/index.php?option=com_k2&view=item&id=428:consumo-de-noticias-2015&gt;

Inegi (2014) Estadísticas sobre disponibilidad y uso de tecnología de información y comunicación en los hogares, 2013, disponible en < http://www.inegi.org.mx/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/metodologias/MODUTIH/MODUTIH2013/MODUTIH2013.pdf&gt;

La Jornada (2009) “Se agravó la crisis de los diarios en EU; cayó 10.6% la distribución en 6 meses”.

Parametría (2014) Avalan competencia en telecomunicaciones, disponible en: < http://www.parametria.com.mx/carta_parametrica.php?cp=4670&gt;

Parametría (2015) Conocimiento y opinión de televisoras en México, disponible en: < http://www.parametria.com.mx/carta_parametrica.php?cp=4786&gt;

La responsabilidad del contenido de los textos publicados por la Revista Ala Izquierda corresponde a sus respectivos autores. Cualquier cuestión relativa a los mismos puede ser informada a través de nuestros canales de comunicación. El Consejo Editorial se reserva el derecho de retirar en cualquier momento los textos que violenten los derechos de terceros. Editor responsable: Francisco Martínez Cruz.

Anuncios

Populares

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: