El caso Mosqueda, ¿un llamado de atención?

Jose Luis García José Luis García

Ayotitlán, territorio donde vive un grupo indígena nahua, se encuentra inmerso en procesos de segregación racial, ecocidio y etnocidio desde tiempos remotos. Actualmente, los indígenas enfrentan un conflicto con una mina de hierro, la más grande del país. Dentro de este proceso, Eduardo Mosqueda ha sido preso desde el mes de julio por acompañar a los nahuas en su lucha.

Por José Luis García

Día: 22 de julio de 2015.

Hechos: un grupo de aproximadamente 500 indígenas nahuas de Ayotitlán se apostaron en la entrada de la minera Peña Colorada para hacer valer sus derechos, específicamente, la sentencia del juicio de amparo 462/2013 del Juzgado 2º en materia administrativa del Estado de Jalisco, que ordena el libre acceso a los indígenas a mil doscientas hectáreas de su territorio que es disputado con la transnacional. Resultaron en total 34 detenidos. Todos acusados de secuestro, robo calificado y extorsión. 33 son indígenas nahuas, quienes ya fueron liberados por un acuerdo entre los gobernadores de Jalisco, Aristóteles Sandoval, y su homólogo de Colima, Mario Anguiano.

Hasta el día de hoy, permanece preso Eduardo Mosqueda Sánchez, pasante de derecho, miembro del Instituto de Derecho Ambiental (Idea), quien acompañaba al grupo de indígenas el día de los hechos. Según información de Idea, Eduardo puede ser sentenciado a 40 años de prisión.

Pareciera que esta situación, por la cual atraviesa Mosqueda, es una advertencia o un “llamado de atención” para los y las activistas que luchan por proteger la naturaleza, de no ayudar a organizaciones, pueblos y/o comunidades indígenas, campesinas y urbanas a defender sus derechos colectivos, defender la naturaleza, defender su territorio; pues de ser así, este podría ser su destino.

Mosqueda permanece en prisión bajo el argumento de que “no es ejidatario”. Aún está por saberse qué pasará con su situación. Es necesario comentar que se ha instituido un movimiento en torno a la libertad de Eduardo. La campaña está bajo el hashtag #NosFaltaEl34.

¿Qué pasa en Ayotitlán?

En Ayotitlán se mezclan diversos intereses, no sólo nacionales, sino también internacionales. Ahí se encuentra una mina de yacimiento de hierro, la más grande del país. Su ubicación específica está entre los límites de Jalisco y Colima. Quien opera este proyecto es el Consorcio Minero Benito Juárez Peña Colorada, S.A., empresa paraestatal privatizada por el entonces presidente Carlos Salinas en 1991; es filial de las transnacionales Ternium (ítalo-argentina) y ArcelorMittal (hindú).

El conflicto minero no es el único que han padecido los habitantes de este territorio. Desde 1982, los indígenas vienen luchando contra las compañías madereras. En ese año, los indígenas nahuas tomaron e incendiaron el aserradero de Manantlán, hartos de la explotación. Fue en el año de 1990 cuando el conflicto minero y maderero llegó a Ayotitlán en Semana Santa, cuando caciques colimenses masacraron a siete nahuas de Ayotitlán y Telcruz en el predio Timbillos, por negarse a abandonar sus tierras.

En 2007, el investigador colimense Francisco Chamery Méndez fue secuestrado, torturado y asesinado por dar a conocer que en las tierras de Ayotitlán existe el 55% de las reservas probadas de hierro, siendo la industria siderúrgica nacional, quien se satisface de la extracción de este metal desde 1975.

Alrededor de las instalaciones hay 16 pequeños poblados y ranchos nahuas que se encuentran en la pobreza. Se trata de Las Pesadas, La Astilla, Cortapico, Cerro Prieto, Chanquiahuitl, San Antonio, Changavilán, El Platanar, Plan de Méndez, La Piedra, El Pedregal, El Mameyito, Las Parotas, Coconal y El Naranjal. En estos poblados sobreviven en resistencia aproximadamente 3 mil personas, en su mayoría nahuas de Ayotitlán.

Ayotitlán parece ser tierra donde la segregación racial, el ecocidio y el etnocidio son características endógenas. Donde se comenten violaciones a los derechos humanos y criminalización de la protesta en aras de la explotación y destrucción de la naturaleza.

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