Crédito caro: abonos chiquitos por el resto de tu vida

Iván Paredes Iván Paredes

Por Iván Reséndiz

En la anterior entrega de este blog, hablamos de la pobreza y describimos cómo los mercados competitivos podrían ser una respuesta, menos ortodoxa y más derechosa que los programas sociales, para reducir la pobreza.

En esta entrega nos referiremos a las limitantes y aspectos susceptibles de mejora que tiene el mercado de crédito, éste que se da entre los prestamistas (personas cuyo negocio es prestar dinero con réditos) y los prestatarios (sujetos que requieren dinero para emprender un proyecto, comprar un bien o atender una necesidad en particular).

Del lado de los prestamistas no sólo están los bancos, también las tiendas de electrodomésticos, las casas de empeño y, por supuesto, los agiotistas de esquina, aquellos que en los periódicos anuncian “no revisamos historial crediticio, préstamos desde mil hasta un millón de pesos”.

A comparación de otros países, en México, el acceso formal al crédito ya de por sí es caro, los bancos, las casas de empeño, todos parecieran abusar del prestatario. Por ejemplo, el BBVA en España cobra una tasa de interés anual de 25.3% para una tarjeta de crédito oro[1], en México el mismo producto cobra una tasa de interés anual de 72.8%, casi 50 puntos porcentuales de diferencia, pese a que es el mismo banco y el mismo producto.[2]

No obstante, no es culpa del banco, no es un abuso en estricto sentido, lo que hacen lo pueden hacer porque el mercado se los permite y el riesgo de impago se los exige.

En este sentido, basta mencionar que si bien, en México hay 20 instituciones crediticias en el mercado de tarjetas de crédito, las 4 empresas más grandes concentran 78% de la emisión de tarjetas.[3]. Además, dado el bajo nivel de educación financiera, no es raro que muchas personas vean a las tarjetas de crédito, no como una fuente de financiamiento sino como un ingreso extra, cosa que termina llevándolos a la bancarrota.

Esto lo sufren, especialmente aquellos que se encuentran en los primeros deciles de ingresos (los pobres), los cuales se ven obligados a solicitar créditos con intereses más caros y con muchas menores facilidades.

Por ejemplo la tasa de interés promedio para las tarjetas clásicas[4] es menor un 15% que la tasa de interés de las tarjetas oro y platino, las cuales por cierto requieren de un ingreso promedio mayor a los 20 mil pesos, lo que coloca a sus usuarios en los dos deciles de ingresos más altos.[5]

Pero no solamente en las tarjetas de crédito, también en los créditos hipotecarios y para la adquisición de automóviles, ya que muchas veces el acceso a este tipo de financiamiento, requiere de un enganche de por lo menos el 30% del valor total e ingresos comprobables de más de 20 mil pesos.[6]

Esto es aún más grave en el mercado informal del crédito, precisamente al que recurren los más pobres.[7],[8] El mercado de crédito informal corresponde a canales como: amigos, parientes, comerciantes que venden en abonos, prestamistas y las cajas de ahorro familiares o vecinales, que no tienen regulación legal clara ni están constituidas de manera formal.[9]

Hay por lo menos dos problemas con este tipo de mercado:

El primero es que el monto prestado es, en general, pequeño y no de largo plazo.[10] Casi todos le hemos pedido a un amigo o a un hermano un préstamo para terminar la quincena, pero casi nadie ha pedido uno para comprar un departamento.

El segundo problema es que el costo del crédito termina siendo enorme, por lo que, en este mercado, se termina pagando, dos o tres veces el monto que inicialmente les fue otorgado.[11]

Lo anterior, implica que las personas en los deciles más bajos de ingreso, tienen mayores dificultades para ser emprendedores o para consumir bienes de consumo duradero, no solamente porque su ingreso es menor, sino también porque necesitan gastar más para adquirirlos.

Fomentar la inclusión financiera de toda la población, es decir, el acceso universal a servicios financieros diversificados, adecuados y formales, es imperioso, pero ciertamente no basta. Repartir tarjetas de crédito y otorgar créditos inmobiliarios al por mayor es solamente una receta para el desastre, como ya se ha visto en España y en los Estados Unidos.

Desde mi punto de vista, hay dos tareas para lograr o por lo menos acercarnos a una inclusión financiera universal:

La primera es fomentar una educación financiera desde jóvenes, de modo que no se requiera estudiar economía o contaduría para tener finanzas sanas (he conocido amigos que ni así lo logran). Esto permitirá una utilización responsable del crédito, y a la larga una disminución de la tasa de impago.

La segunda es implementar regulaciones a las comisiones que cobran los bancos. Esto evitará que los bancos sigan siendo buscadores de renta, y los obligará, de nueva cuenta, a dedicarse al negocio de préstamo de capitales

Conoce más de Tierra sin pan

[1] https://www.bbva.es/productos/ficha/tarjeta-despues-oro-bbva/t000000361

[2] https://www.bancomer.com/personas/tarjetas-credito-oro-bbva-bancomer.jsp

[3] Estudio del sector financiero, COFECE, página 435 http://www.cofece.mx/ingles/images/Estudios/ENTREGADEFINITIVO_PROTEG.pdf

[4] http://www.condusef.gob.mx/index.php/comunicados-de-prensa/1097-en-este-buen-fin-compara-el-cat-de-tu-tarjeta-de-credito

[5] http://www.condusef.gob.mx/PDF-s/educacion_financiera/tripticos/tarjeta-de-credito.pdf

[6] http://www.condusef.gob.mx/index.php/comunicados-de-prensa/1017-como-seleccionar-un-credito-hipotecario

[7] http://www.cnnexpansion.com/economia/2014/07/23/inclusion-financiera-y-la-pobreza

[8] http://www.letraslibres.com/blogs/blog-de-creacion/economiaydinero-mitos-de-la-inclusion-financiera

[9] El sistema financiero informal, http://www.condusef.gob.mx/index.php/instituciones-financieras/otros-sectores/casas-de-empeno/519-el-sistema-financiero-informal

[10] Carreón Rodríguez, V. G., Di Giannatale, S. B., & López Morales, C. (2007). Mercados formal e informal de crédito en Mexico: Un estudio de caso (No. DTE 386). CIDE, División de Economía.

[11] El monto es estimado para Vietnam, sin embargo en México es posible que sea muy similar. http://idbdocs.iadb.org/wsdocs/getdocument.aspx?docnum=2220238

La responsabilidad del contenido de los textos publicados por la Revista Ala Izquierda corresponde a sus respectivos autores. Cualquier cuestión relativa a los mismos puede ser informada a través de nuestros canales de comunicación. El Consejo Editorial se reserva el derecho de retirar en cualquier momento los textos que violenten los derechos de terceros. Editor responsable: Valentín Yahuilt.

Anuncios

Populares

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: