Nadie quiere ser ella, la próxima

Las mujeres desprotegidas son blanco fácil de violencia. En México, cada vez más niñas son víctimas potenciales de violencia de género y de su más cruel expresión: el feminicidio. Organizaciones civiles sensibilizan y organizan voluntades para pedir fin al miedo, la impunidad y la omisión estatal. Una vez más, la literatura refleja lo que alguien, con una conversación coloquial, intuye como peligro latente.

Montserrat Escobar Monserrat Escobar

Desde pequeñas aprendemos a vivir violentamente en la casa, la escuela, el noviazgo, el matrimonio, el trabajo, es decir, en lo ‹‹privado›› y en lo público. Prueba de ello es la  proyección de nuestros sueños que van de la mano con nuestros miedos más encarnados

Por Montserrat Escobar

No le digas a nadie. Mantenlo en silencio porque es privado

Una pequeña de doce años prácticamente desconocida, a la que nombraré Carmen, se acercó a mí para charlar. Todo comenzó con comentarios superfluos, luego, como siempre, comencé a hacer preguntas ‹‹personales››. No llevábamos mucho tiempo platicando cuando manifestó –primero entre líneas y luego abiertamente– miedos a los que las mujeres nos enfrentamos en diferentes momentos de nuestras vidas: salir solas a la calle, vestirnos como realmente queremos, involucrarnos sentimentalmente con personas del sexo opuesto, tener relaciones y contraer enfermedades de trasmisión sexual, ‹‹enamorarnos›› y generar relaciones de dependencia, embarazarnos y tener hijos, entre otros.

Carmen: Esa señora, que no es mi madre, era alcohólica. En una discusión con mi papá, escuché claramente que ella le dijo ‹‹la niña a cambio del departamento››, entonces nos (me) dejó sin casa. Nos fuimos a vivir con mi tía, después con mi abuela, ellas también terminaron hartándose de mí. Después, en una ocasión cuando era más grande, mi papá condujo hasta la casa de su pareja y me dejó frente a su puerta. Yo no entendí, le pedí a la señora que me dejara pasar, ella me dejó esperando en la banqueta. Era tarde y él no volvía por mí. La señora me llevó a un albergue y allí me dejó.

Me pusieron a ver en la televisión una caricatura que, por cierto, aborrezco, en compañía de otros niños. Mordí el sándwich que me ofrecieron, no pude terminar de comerlo porque se me escurrían las lágrimas de los ojos, mientras un niño me repetía ‹‹nadie va a venir por ti›› y una niña me pedía que le regalara lo que quedaba de mi cena. Primero le dije que no, luego me limpié la cara y se la regalé. La señora ha regresado a pedirme perdón pero si quieres a alguien no la dejas en la calle.

Tampoco perdono a la ex pareja de mi papá por haberme llevado a un albergue. Nunca he tenido un hogar hasta ahora que conseguí uno, por eso no quisiera tener relaciones con ningún chico que me embarace y después me bote. Adoptaré niños y seré madre soltera, estudiaré para no depender económicamente de ningún hombre porque no quiero que mi esposo me golpee, engañe y abandone después.

Montserrat: ¿Por qué llevas esa pulsera en la mano? ¿Quién es ese Santo?

Carmen: Es San Benito, me la regaló mi papá para que me cuidara. Dos veces han intentado secuestrarme por donde vivo y esta pulsera me ha protegido de un tercer intento. Recuerdo bien la cara de esos hombres; la primera vez me pusieron una estopa en la boca, la segunda vez solo me jalonearon pero mi papá alcanzó a recuperarme y no me llevaron.

Yo decido Matar o ser muerta porque no hay de otra

El 26 de Noviembre nace Luisa Valenzuela en Argentina. Periodista y escritora prolífica que incursionó en la novela, el ensayo, los cuentos y los relatos. Ella residió algunos años en México (de 1972 a 1971). Recupero su relato titulado “Verbo matar”, contenido en la obra Aquí pasan cosas raras, sin dejar de mencionar que la autora aprovecha todos sus escritos para ejemplificar la interiorización del miedo en las mujeres desde corta edad y la ansiedad generada por la desprotección que mujeres en todos lados sienten con respecto a su relación con los hombres, ante quienes se sienten vulnerables en todos ámbitos y espacios, y donde la última expresión es el miedo a ser muertas a manos de ellos.

MATA – mató – matará – mataría – ha matado – hubo matado – habrá matado –habría matado – está matando – estuvo matando – ha estado matando – habría estado matando – habrá estado matando – estará matando – maté. Él se va a tomar nuestro último suspiro y se va  a quedar fuerte como un toro para ir a matar a otras chicas como nosotras […] Con nosotras se va a divertir mucho rato porque somos bonitas y a él le va a gustar nuestro cuerpo y nuestra voz cuando chillamos. Y nosotros vamos a chillar así y así pero nadie nos va a oír porque él nos va a llevar a un lugar muy lejos y después nos va a meter en la boca esa cosa horrible que ya sabemos […] Él se reserva  para nuestro último día y por eso no quiere ni acercarse a nosotras. Pero ya no. Papá nos prestó el rifle, por fin, después de tanto pedírselo […] nos lo presta como premio porque nos va tan bien en el colegio. No es nada fácil aprender a conjugar los verbos: Él será matado –es matado– ha sido matado.[1]

En ambas referencias observamos que las niñas están, de hecho o intuitivamente, familiarizadas con la violencia que los hombres pueden infligir sobre ellas. Por un lado, el primer texto refleja la inseguridad ocasionada por la desprotección que una niña puede sentir, incluso de parte de su madre, deseando convertirse jamás en esa figura violenta. En el segundo relato, las niñas saben que su vida corre peligro ante la fuerza física y el uso y abuso de poder del sexo masculino, y ante el peligro latente prefieren ejercer la violencia para defender su vida.

Entre los casos de violencia a los que se enfrentan mujeres y niñas en el Mundo se encuentran: violencia por parte de la pareja íntima, violencia sexual en la cotidianidad y por conflictos, ablación, asesinato por causa de la dote, homicidio por honor, tráfico de personas, violencia durante el embarazo, durante el acto sexual por el riesgo de contraer VIH/SIDA y discriminación. En el caso de América Latina, hasta 2014, 1678 mujeres fueron asesinadas por razón de género en 17 países de la región, según datos oficiales recopilados por el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)[2].

Según las encuestas realizadas en hogares por el INEGI, en México, la violencia ha rebasado el espacio privado. En el espacio comunitario, el 15,5% de las mujeres de 15 años y más han sido víctimas de alguna agresión pública en los últimos 12 meses (aunque no sea de forma cotidiana), que puede ir desde insultos hasta violaciones. De estas mujeres, el 86,1% sufrieron intimidación, el 18,2% fueron víctimas de abuso sexual y el 15,8% sufrieron otras formas de agresión[3].

Sin embargo, la expresión más dramática de la violencia de género es el feminicidio. Entre 2008 y 2015, a nivel regional, 16 países legislaron en materia de feminicidio. 14 de ellos definen el femicidio o feminicidio (Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú y República Dominicana). En México, aunque en 2011 se tipifica el feminicidio y se crea el mecanismo de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres[4], ésta no ha sido emitida más que en dos entidades: Estado de México y Morelos[5]. Otras 7 entidades están en espera de ser incluidas (Nuevo León, Chiapas, Guanajuato, Michoacán, Colima, Baja California y Sonora).

Sin embargo, entre las dificultades que presenta la operación de la Alerta de Género están: la falta de protocolos de implementación y de bases de datos, la carencia de investigación y seguimiento a los casos y la falta de armonización en las leyes estatales con la legislación federal. Además, y no menos grave, es la omisión que demuestran los gobernantes al ‹‹maquillar›› en sus informes las cifras de feminicidio o, peor aún la partidización, de la misma.

El 25 de Noviembre comienza la campaña ‹‹16 días de activismo contra la violencia de género››, misma que termina el 10 de Diciembre, día de los Derechos Humanos. Esta campaña tiene como objetivo pintar el Mundo de Naranja  y organizar eventos para ‹‹poner fin a la violencia en contra de niñas y mujeres››. Muchas organizaciones civiles van a manifestarse, no por atender al llamado de la ONU, sino siguiendo sus propias convicciones de que la sensibilización es el primer paso, al que se le suma la organización para exigir que la tipificación de feminicidio, la Alerta de Género en todo el país y su funcionamiento, beneficien a las agredidas y, sobre todo, que prevengan el alza en la tasa de violencia en contra de las mujeres y su impunidad.

Conoce más de Metamorfosis por decapitación

[1] Luisa Valenzuela (2003). Verbo matar en El placer rebelde, FCE, México, pp. 351-357.

[2] Redacción, (2015), “Mil 678 mujeres fueron asesinadas por razón de género en AL”, Cimacnoticias, visto el 20 de Noviembre de 2015. Disponible en: http://www.cimacnoticias.com.mx/node/71219

[3] Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2013). Panorama de violencia contra las mujeres en México: ENDIREH 2011 / Instituto Nacional de Estadística y Geografía, México, INEGI.

[4] Mecanismo mediante el cual se identifican contextos de violencia contra mujeres y niñas en territorios determinados y acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar dicha problemática.

[5] Cabe mencionar que la Alerta de Violencia de Género se circunscribe a algunos municipios de Morelos, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla de Baz, Toluca, Chimalhuacán, Naucalpan de Juárez, Tultitlán, Ixtapaluca, Valle de Chalco Solidaridad, Cuautitlán Izcalli y Chalco.

Texto editado por Carlos G. Torrealba.

La responsabilidad del contenido de los textos publicados por la Revista Ala Izquierda corresponde a sus respectivos autores. Cualquier cuestión relativa a los mismos puede ser informada a través de nuestros canales de comunicación. El Consejo Editorial se reserva el derecho de retirar en cualquier momento los textos que violenten los derechos de terceros. Editor responsable: José Luis García.

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