Sara Patricia Orea: ni siquiera ella sabe qué hace en la terna

Las apuestas a favor de Orea Ochoa no eran altas, en especial después de haber improvisado su participación en la presentación de su candidatura. Los temas respecto de los cuales versaron las preguntas de las y los senadores tampoco fueron una sorpresa.

Hoy comenzaron las comparecencias para ocupar las vacantes que dejaron Olga Sánchez Cordero y Juan Silva Meza en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (ya les extrañamos). El primer turno fue de Sara Patricia Orea Ochoa, en un formato en el que no hubo límite de tiempo ni de preguntas.

Las apuestas a favor de Orea Ochoa no eran altas, en especial después de haber improvisado su participación en la presentación de su candidatura. Los temas respecto de los cuales versaron las preguntas de las y los senadores tampoco fueron una sorpresa. Mariguana, matrimonio igualitario, aborto, conflictos de intereses, transparencia, obligatoriedad de los derechos humanos reconocidos en tratados internacionales, independencia judicial y división de poderes fueron los principales tópicos respecto de los cuales tuvo que pronunciarse la candidata a ministra y, a pesar de que los mismos fueron abordados en la discusión pública durante semanas, parecía ser que Sara Patricia Orea esperaba que sólo le preguntaran sobre lo que sabía.

Sin importar el cuestionamiento, la candidata siempre respondió con una anécdota. Encontrar el criterio jurídico en el que Sara Patricia Orea fundó sus respuestas no es tarea fácil pues lo que destacó fue la ambigüedad de sus respuestas. Al formular su opinión acerca del voto del ministro Medina Mora en contra de la adopción por parte de parejas del mismo sexo, reconoció que la sociedad (así como el ecosistema) había evolucionado y que era necesario reconocer los nuevos modelos de familia y los derechos de la comunidad “LGDTDT [sic]”. Sin embargo, nunca expresó un argumento técnico que fundamentara dicha opinión.

Cuando surgió la pregunta acerca del derecho a decidir, Sara Patricia Orea respondió que las mujeres no deben ser penadas en todos los casos por abortar. Cabe señalar que no especificó en qué supuestos considera que no tiene lugar la acción penal. Sobre la decisión de la Primera Sala de la Corte acerca del consumo recreativo de mariguana señaló que compartía el sentido del fallo, pero no la argumentación. A su juicio, la protección del derecho a la libre determinación de la personalidad se refiere a adolescentes –nunca entendimos a qué se refería con esto– y argumentó que la decisión se debió haber construido con base en la autonomía de la persona (inserte aquí las cinco diferencias).

La comparecencia –que duró tres horas y media– era cada vez más tortuosa pues la candidata nunca logró dar una respuesta clara a pregunta alguna. Cuando la senadora Angélica de la Peña le preguntó su opinión acerca de lo resuelto en la contradicción de tesis 293/2011 (que ninguna persona está obligada a conocer por número, pero que ha sido uno de los criterios más discutidos en el gremio jurídico, con innumerables foros dedicados a su análisis y un sinfín de publicaciones criticando dicha resolución), lo único que obtuvimos fueron varios minutos en los que Orea Ochoa habló acerca de otra sentencia.

El golpe final lo acertó el senador Armando Ríos Piter al denunciar la falta de rigor técnico en las respuestas de la compareciente y preguntarle por qué integra una de las ternas. Sara Patricia Orea dijo que el rigor técnico –entendido por ella como citar un libro de Porrúa– alejaba a la ciudadanía de la impartición de justicia. Mientras respondía a la segunda pregunta tuvo que detenerse y decir que no sabía la razón por la que integraba una terna (quienes dimos seguimiento tampoco sabemos porque el presidente de la república nunca justificó sus motivos para elegir a las y los seis candidatos). Su respuesta terminó en que la decisión debió fundarse en lo conocida que es su trayectoria, bien dijo: “la humildad no es mi fuerte”.

El fin de la comparecencia fue un alivio para quienes dimos seguimiento al proceso. Sin embargo, la preocupación surgió casi al instante: si Peña Nieto considera que el perfil de Sara Patricia Orea Ochoa es idóneo para la Suprema Corte, entonces los logros que alcanzaron Olga Sánchez Cordero y Juan Silva Meza se irán con ellos.

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