Alejandro Gómez Sánchez: la comparecencia que faltaba del Procurador

La primera comparecencia del día de hoy fue la oportunidad de cuestionar la actuación de las autoridades del Estado de México sobre los detalles de las violaciones a derechos humanos en la entidad, que siguen impunes.

Hoy estaban programadas dos comparecencias de los candidatos de la terna integrada sólo por hombres (el Club de Tobi). Lo que no esperábamos era que la auscultación de Alejandro Gómez Sánchez duraría, por sí sola, el doble que las comparecencias de los días pasados. Los temas principales sobre los que tuvo que pronunciarse el Procurador fueron Atenco, Tlatlaya y los feminicidios en el Estado de México –nada más, nada menos.

La interrogante antes de que comenzara la comparecencia, en el huso horario que rige en el Senado –en promedio 40 minutos tarde–, era si sería evaluado un candidato a Ministro o el Procurador del Estado de México. La respuesta fue clara: el Procurador. La primera comparecencia del día de hoy fue la oportunidad de cuestionar la actuación de las autoridades del Estado de México sobre los detalles de las violaciones a derechos humanos en la entidad, que siguen impunes.

El desempeño de Alejandro Gómez al responder a las preguntas demostró dos cosas. La primera fue la ineficacia del procedimiento para las designaciones en la Suprema Corte. Desde las dos comparecencias anteriores, señalamos que los motivos por los que el presidente eligió a las seis personas que integran las ternas continúan como misterio (y que jamás conoceremos), pero hoy también resaltó el desconocimiento general en el Senado de lo que implica la justicia constitucional y lo que ocurre en el Poder Judicial. Alejandro Gómez tuvo que enfrentar fuertes cuestionamientos sobre las obligaciones de las autoridades respecto de la protección de los derechos humanos, los derechos de las personas involucradas en procesos penales, así como las reformas en materia de amparo y del proceso penal acusatorio. Sin embargo, poco importó lo que respondiera pues la mayoría de los y las senadoras se dedicó a formular preguntas cuya respuesta no sabían.

Cuestiones técnicas como la inexistencia de jerarquías entre derechos o la interpretación de restricciones constitucionales a derechos reconocidos en tratados internacionales dejaron caras perplejas en el Senado, pues no hubo quién señalara los errores cometidos por Alejandro Gómez al responder. No puede exigirse que en la cámara alta todas las personas sean especialistas en derecho constitucional, pero en un proceso de auscultación como éste, ¿de qué sirve allegarse de preguntas si no hay quien pueda evaluar si la respuesta del compareciente es correcta o incorrecta?

La segunda cosa que demostró la comparecencia de Alejandro Gómez fue a una persona que no está dispuesta a ir más allá de la ley. Hubo muchas preguntas en las que el Procurador evitó pronunciarse explícitamente acerca de temas polémicos –pareciera que se pusieron de acuerdo para que nadie responda estas cuestiones. En aquellas en las que respondió con mayor profundidad se limitó a demostrar un buen conocimiento de las leyes y de su capacidad de argumentar con base en ellas –así como ese alumno capaz de memorizar toda la clase. A pesar de ese punto a su favor, lo que no demostró fue la capacidad de cuestionar las normas que como funcionario aplica y de pronunciarse sobre ellas con base en los principios que establece la Constitución y que deben regir la actuación de todas las autoridades, incluido el Poder Legislativo.

La formalidad de sus respuestas quedó resumida cuando lo cuestionaron, en reiteradas ocasiones, acerca de cuáles eran las garantías de su independencia frente al ejecutivo y su respuesta era que dicha independencia estaba establecida en la ley –intentaremos hacer una ley que diga que “todo está bien” y esperaremos que de alguna forma se materialice. El criterio para juzgar y no sólo aplicar las normas estuvo ausente, lo que no sería tan grave de no ser porque lo que está en juego es un lugar en el órgano jurisdiccional terminal en el país.

Sin duda hubo mayor contenido en las respuestas de Alejandro Gómez en contraste con las dos comparecencias anteriores –lo que tampoco era muy difícil. Pero la falta de conocimiento en el Senado fue lo que permitió que sus respuestas parecieran más sólidas de lo que en realidad fueron. Esto último es preocupante porque no sólo quedó en tela de juicio la capacidad del Senado de auscultar las candidaturas para la Suprema Corte, sino que también será difícil que exista un control parlamentario para hacer frente a las violaciones graves a derechos humanos que siguen impunes.

Esta comparecencia abonó a la denuncia de la terrible situación que enfrentan las mujeres en el Estado de México, a la impunidad que persiste en los casos de feminicidios, a lo oscuro del caso Tlatlaya y a la capacidad de justificar la realización de un sin número de acciones aunque no haya resultados. Lo que no logró aparecer en más de seis horas fue un Senado que entendiera qué necesita la justicia constitucional en el país y un candidato que se conciba más como Ministro que como Procurador.

Anuncios

Populares

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: