2016. Qué sucede, qué podría pasar y qué no sucede.

Mario Ramírez analiza el contexto político-económico internacional que afecta negativamente a México y caracteriza los problemas nacionales que constituyen un panorama poco prometedor para nuestro país.

Por Mario Ramírez

Nuestros miedos y esperanzas nunca se han encontrado tan juntos como ahora; instituciones envejecidas y agonizantes de un siglo XX mexicano finado cuya sociedad mexicana se prepara intempestivamente para migrar al siglo XXI.

El 2016 es un año complejo para México y el mundo entero; por un lado a nivel internacional estamos en lo que podría definirse como la contraofensiva de China a la guerra geofinanciera que Estados Unidos (EE.UU.) inició en 2009. Y vaya que dicha ofensiva ha surtido efectos estos primeros 30 días del año:

El primer golpe fue dado a los BRICS que habían resistido los embates, desde la guerra de divisas de 2009-2010, la especulación inmobiliaria, la salida de capitales o las sanciones económicas de EE.UU. y la Unión Europea a Rusia tras la anexión de Crimea y el apoyo a los separatistas.

El segundo golpe vino con el colapso en el precio del petróleo por parte de EE.UU. y sus aliados en materia energética tales como Canadá, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidas quienes con la incorporación del fracking lograron en conjunto una producción mundial de petróleo de alrededor de 10 millones de barriles; dicha acción pegó a las finanzas de la Federación Rusa, hundió a Venezuela aún más en su severa crisis económica y política y por si fuera poco dio al traste a la rimbombante reforma aperturista energética de Enrique Peña Nieto en México, haciendo con ello que el petróleo mexicano y Pemex quedaran como meras baratijas para el mercado estadounidense.

Tercero, el famoso súper dólar, la divisa estadounidense más inflada que nunca, respaldada con más deuda, logró en los últimos tres meses un alza sostenida con respecto a varias monedas alrededor del mundo. Entre ellas el peso mexicano el cual  ha llegado a niveles nunca vistos hasta el momento, o por lo menos no desde la famosa devaluación del error de diciembre de 1994. Lo interesante de este suceso es que demuestra la fragilidad de la economía exportadora dependiente y orbitante de la lógica económica de EE.UU.

Cabe señalar que EE.UU. en esto momentos posee una deuda impagable de 16 billones de dólares, la “sensatez” de impulsar un súper dólar viene acompañada de una lógica imperial: llevar caos, guerra, muerte y socialización de sus deudas al mundo con tal de mantener su hegemonía como potencia; por lo cual podemos esperar una época altamente belicosa en materia de política exterior, puesto que todo parece indicar que los halcones regresarán a la Casa Blanca, recuérdese que el partido republicano ha obtenido un triunfo en las elecciones de noviembre de 2014 no visto desde 1931.

Y cómo no ver dichos resultados electorales ante el desastre económico que viven los EE.UU., la peor crisis económica no vivida desde 1929, un crecimiento de la desigualdad económica. Por ejemplo, tómese como referencia el informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) How´s life o cómo va la vida, que establece para el indicador de desigualdad económica entre el decil más rico y el decil más pobre de la población una diferencia de 55 veces para Brasil; una brecha de 19 veces para México, mientras que en EE.UU. la brecha es de 29 veces.

Es de preocupar el nuevo orden del Congreso estadounidense. Los republicanos intentan echar para atrás la reforma sanitaria que extendió los beneficios de la seguridad social y la salud a un amplio sector de la población que no contaba con ellos; de igual forma los republicanos se oponen a cualquier intento de reforma migratoria encaminada a legalizar la residencia de cerca de 15 millones de personas.

Por último, y es lo que más deberá inquietarnos, las presiones que un congreso republicano hará a la relación bilateral México-EE.UU.; porque en el espíritu belicoso y militarista de los republicanos la solución a los problemas de violencia e inseguridad de México sólo se resolverán enviando tropas para “poner orden en la casa” en aras de garantizar “la seguridad nacional de la patria” o sea, la seguridad de EE.UU.

Sin embargo bien harían en dejar a un lado la hipocresía y el protocolo, para atender a sus cerca de 50 millones de adictos, o bien dejar de consentir el paso de armas hacia México.

Todo lo anteriormente escrito querido lector, para plantear sobre qué contexto internacional estamos rodeados. Por si ello no fuera suficiente, tenemos una serie de problemas nacionales los cuales pueden resumirse en tres grandes ejes transversales que lo cruzan y trituran todo a su paso:

1.- La lógica y reglas del modelo económico neoliberal, extractivista al depredar los recursos geoestratégicos del país a cualquier costo ambiental o humano, tendiente a la concentración oligárquica de la riqueza al concentrarse la riqueza del país en unas cuantas familias. La economía crece mediocremente, aunque el gobierno se vanagloria de la estabilidad macroeconómica que cuesta 60 millones de personas en pobreza

2.- Un régimen político putrefacto decimonónico, es decir los actores políticos sean individuales o colectivos  actúan cual aves de rapiña, se organizan para mantener o ampliar fueros y privilegios, trasgreden leyes o si les estorban las modifican a contentillo, de nada sirven la reingeniería de procesos o la construcción de instituciones y los operadores de las mismas fueron educados para el siglo XIX y tiene que actuar en un siglo XXI.

3.- Parece que México se ha ido cimentando sobre el ICI: la Impunidad, la Corrupción y la Incompetencia son visibles en los distintos niveles de gobierno, pero también en la sociedad, aun no sabemos dónde están los 43 y las 26 mil personas desaparecidas, y cada día más personas desaparecen, sin contar los miles de muertes, o aquellos que están en las cárceles sin tener aún una sentencia.

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Crédito: WEF

Nuestros miedos y esperanzas nunca se han encontrado tan juntos como ahora; instituciones envejecidas y agonizantes de un siglo XX mexicano finado cuya sociedad mexicana se prepara intempestivamente para migrar al siglo XXI.

Concluyo citando las palabras de José Mújica ex presidente uruguayo por el Partido Frente Amplio, al referirse a la situación que vive México en estos momentos:  “Considero que el México lindo y querido vive tan cerca de Estados Unidos y se ha alejado de nosotros; que es un país de una enorme personalidad, tiene una identidad cultural muy fuerte, no sé si son los cimientos aztecas e indígenas, de los pueblos latinoamericanos ha manifestado una terrible personalidad porque van y viven en Estados Unidos y nunca se desdibujan, nunca dejan de ser mexicanos, pero necesitamos a un México que este mejor con Brasil y que se arrime al fogón, es el otro gigante que tenemos en América.

A esa nación que es México “la fueron” de América Latina, es muy grande la fuerza de Estados Unidos y este México no puede renunciar a eso pero nosotros no podemos renunciar a México.”

Conoce más de El porvenir mexicano

Texto editado por Valentín Yahuitl.

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