¡Solidaridad! Por una reconstrucción con justicia social

Foto: Gerardo Muñiz

Los últimos dos meses en Ala Izquierda hemos realizado mesas de trabajo para crear, conjuntamente con actores políticos y sociales, una agenda para la ciudad desde la izquierda. No obstante, ante la emergencia derivada del terremoto del 19 de septiembre, la agenda inmediata y de corto plazo se vuelve prioritaria, mientras que la discusión para el largo plazo ha pasado a segundo plano. La reconstrucción de la ciudad requiere que en el punto central se encuentren sus habitantes, y no los intereses políticos que la han sometido durante los últimos años y que generaron las tres crisis que, hoy más que nunca, se han hecho tangibles en esta ciudad. Por ello, durante las próximas semanas nuestro trabajo se centrará en contribuir con este objetivo.

Entendemos la reconstrucción no sólo como el proceso de levantar las edificaciones derrumbadas o de reparar los edificios dañados, sino es un proceso social para rehacer la manera en la que entendemos la ciudad. Es exigir a las autoridades que se acabe con la impunidad, corrupción y la desigualdad que son, en realidad, las causas sociales de la tragedia que vivimos hoy y que no pueden resolverse con la autoridad escondiéndose en sus oficinas. Si algo mostró el 19-S es que la sociedad unida puede más que los intereses políticos o económicos de unos cuantos. El 19-S mostró que la solución a la crisis política, social y de seguridad que vive México es la solidaridad. Por esta razón buscaremos sumar y sumarnos a los esfuerzos que diversas organizaciones están realizando para una verdadera reconstrucción con dignidad y por la vía institucional.

El actual contexto requiere metas claras y concretas para el corto y mediano plazo. Como organización de izquierdas, cuyos principios fundamentales son la igualdad, la libertad, la justicia y la solidaridad, proponemos diez exigencias al gobierno local para impulsar una reconstrucción con dignidad y justicia social.

  1. Cero personas desplazadas. Los gobiernos federal y local deben garantizar que ninguna persona se vea forzada a abandonar en el largo plazo su comunidad o colonia por falta de una reconstrucción eficaz y asequible. Es imperativo atender no sólo a las y los damnificados de las delegaciones centrales, sino también a la población de delegaciones periféricas como Iztapalapa, Xochimilco y Tláhuac. Muchas personas, aunque sus hogares no fueron destruidos por el sismo, se encuentran en viviendas muy dañadas que requieren atención inmediata.
  2. Detener la especulación y la gentrificación. Los gobiernos local y federal deben generar mecanismos para detener la rapiña de las inmobiliarias y la consecuente especulación que habrá en las delegaciones centrales por la disponibilidad de lotes a causa de los edificios derrumbados. Para poner freno a las inmobiliarias se tendrán que explorar mecanismos de expropiación, de compra por parte del gobierno o de políticas regulatorias a nivel federal. Las rutas existen; sin embargo, se requiere de la voluntad del gobierno.
  3. Reconstrucción desde la sociedad. Las propuestas de reconstrucción fomentadas desde ambos gobiernos sostienen una visión unilateral en la que gobierno e iniciativa privada son los principales agentes. En estas propuestas, la participación de la sociedad y de las personas damnificadas es circunstancial. Como sucedió después del terremoto de 1985, nosotros defendemos que el gobierno de la ciudad debe buscar concertaciones y mecanismos de participación con vecinas y vecinos para planear conjuntamente la reconstrucción de las viviendas. No basta con lanzar planes de hipotecas o de ayuda monetaria a poblaciones que ya se encuentran en una situación de vulnerabilidad y que difícilmente accederán a crédito privado.
  4. Reconstrucción integral. La labor de reconstrucción no se debe limitar únicamente al ámbito de viviendas y edificios privados. La reconstrucción debe ser integral, debe incluir servicios y mobiliario urbano. Por una parte, se deben evaluar y reparar los daños que sufrieron la infraestructura urbana, espacios públicos y monumentos. Además, se debe procurar restaurar completamente los servicios públicos. Incluso a más de dos semanas del sismo, hay comunidades que aún carecen de agua. Por otra parte, la reconstrucción es una oportunidad para cambiar el paradigma de la ciudad hacia uno centrado en las personas.
  5. Vivienda popular. La reconstrucción es el momento idóneo para replantear la política de vivienda que los gobiernos han sostenido desde hace décadas. Aunque gran parte de los derrumbes ocurrieron en delegaciones centrales y en colonias con población de mediano y alto ingreso, existen daños importantes en comunidades periféricas. Muchas de estas propiedades se encuentran en una situación irregular lo que dificulta más tener información fidedigna. Ante la crisis de vivienda que está por empeorar, ahora, es el momento de revivir un programa de vivienda popular y social. Éste debe tener el propósito de, primero, proveer vivienda asequible a las personas de bajos ingresos y, segundo, evitar que la desigualdad materia se siga traduciendo en segregación espacial.
  6. Transparencia en la información generada. La información sobre los edificios dañados, las zonas afectadas y el atlas de riesgo de la ciudad deben ser abiertos a toda la sociedad. La información debe ser expedita y encontrarse en un formato de fácil acceso.
  7. Transparencia en la reconstrucción. Los dictámenes emitidos por los directores responsables de obra deben ser públicos para que todo inmueble sea reparado y se asegure la vida de las personas que lo habitan. Existe el riesgo que por querer rentar lo antes posible un inmueble los propietarios no realicen las reparaciones pertinentes para evitar una nueva tragedia en sismos futuros. La transparencia también debe darse en todos los donativos nacionales e internacionales que se han entregado al gobierno.
  8. Responsabilidad penal a quienes se aprovecharon de edificios mal construidos e investigación de la corrupción gubernamental. Se debe investigar a las y los dueños de empresas constructoras e inmobiliarias que levantaron edificios que se derrumbaron o sufrieron daños graves. Los derrumbes y daños graves no fueron un caso fortuito, sino la consecuencia de actos de corrupción y de incumplimiento de las reglas para garantizar la construcción de casas y edificios seguros para ser habitados o utilizados como lugares de trabajo. De igual manera, se deben investigar los casos en los que las autoridades de la ciudad y delegacionales solaparon actos de corrupción sacrificando la seguridad de las personas.
  9. Reconstrucción con perspectiva de género. El desastre, por distintas causas, mostró que las mujeres, especialmente, las mujeres trabajadoras son una de las poblaciones más vulnerables. Para tener una ciudad más igualitaria,  ésta debe tomar en cuenta las vulnerabilidades que sufren las mujeres todos los días. Resulta especialmente urgente promover y hacer efectivas las leyes que protegen y promueven los derechos de las mujeres trabajadoras desde las profesionistas hasta las migrantes que trabajan en una situación no regular.  
  10. Revisión del protocolo de emergencias. Cuando se revisan las crónicas del terremoto de 1985 y los días inmediatamente posteriores al sismo es posible notar que problemas que vivimos hace un par de semanas son muy similares a los que se vivieron hace poco más de dos semanas: falta de información oficial, la carencia de una organización territorial efectiva de centros de acopio, ausencia del estado para conseguir herramientas, entre otras. Es necesario revisar los protocolos de protección civil y reorganizarlos territorialmente para que en caso de un nuevo temblor la ayuda se reparta de manera más eficiente. De igual manera, es necesario plantear un programa de voluntariado para que cuando haya un desastre la ciudadanía sepa dónde presentarse y así repartir de manera efectiva la labor de rescate.

Solidaridad significa que la reconstrucción debe tener como protagonistas a las personas. El peor error sería que dejáramos que los intereses económicos o los políticos sean quienes guíen la reconstrucción. La manera en la que se lleve este proceso afectará social, política y físicamente a nuestra ciudad en las próximas décadas. Por esta razón, buscaremos trabajar conjuntamente con otras organizaciones y personas que estén luchando por una verdadera reconstrucción. También, hacemos un llamado a cualquier persona que quiera sumarse a los trabajos que realizaremos desde Ala Izquierda. La reconstrucción deberá ser por una ciudad digna y justa, en donde tengan cabida todas las personas y donde los nuevos cimientos de nuestro hogar sea la solidaridad.


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1 Comentario en ¡Solidaridad! Por una reconstrucción con justicia social

  1. Jose refugio sanchez lopez // octubre 10, 2017 en 20:04 // Responder

    Totalmente de acuerdo

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